Cruz de guía | Recuperación de un legado perdido

El próximo domingo alcanzaremos un hito histórico en la Semana Santa de Linares. Anhelo de más de cuatro siglos en los que se ha perseguido la recuperación de toda la historia de las Corporaciones linarenses a través de las refundaciones que se han ido sucediendo con especial ahínco en el siglo XX. Con la bendición de la nueva imagen mariana de la Virgen de la Aurora y el establecimiento de la pro-hermandad en honor a la sagrada imagen, la ciudad de Linares consigue la restitución de todas las confraternidades perdidas a lo largo de los siglos desde que se instaurara la primera de ellas, la Hermandad de la Vera Cruz.

Los resquicios de la capilla de la Aurora en la ciudad se remontan al siglo XVI, según nos cuenta Andrés Padilla Cerón. Igualmente, Juan Carlos Galiano, nos detalla que el edificio «era pequeño y se asentaba en lo alto de la calle Pontón». Dentro guardaba un tesoro mariano, la efigie arrebatada por las llamas en las postrimerías de la Guerra Civil, hecho que produjo la desolación y declive del edificio que acabaría desapareciendo.

Poco sabemos de la imagen letífica, sí donde se situaba, en concreto, en el altar mayor de la capilla. El culto público a la imagen se centraría en el rezo del Rosario de la Aurora durante algunos años que, posteriormente pasaría a celebrarse de forma vespertina el día 7 de septiembre. Federico Ramírez describe el itinerario del culto con desembocadura en la Iglesia de Santa María, lugar donde permanecería hasta la celebración de la festividad de la Natividad de la Virgen jornada en la que sería trasladada de vuelta a su capilla.

Como señala Padilla Cerón en su artículo Iglesias rurales, ermitas y capillas de Linares hasta el siglo XIX, el carácter funerario de la capilla era una realidad desde el año 1786, al igual que lo era el hecho que la Cofradía de la Virgen de la Cabeza tomara el impulso estableciéndose en la capilla en el siglo XVII, a la quedaría nombre posteriormente, perdiéndose el de capilla de la Aurora, según se recoge en el Catálogo de los Obispos de la diócesis de Jaén.

La Virgen de la Aurora será la última devoción recuperada tras años de refundaciones y de reconstrucción de la identidad cofrade de la ciudad en su plenitud, perdida a lo largo de los siglos por vicisitudes bélicas y la ausencia de fervor y arraigo.