Cruz de guía | ¿Tiene encaje la Magna de Linares de 2027 en el nuevo decreto del Obispado que regula las salidas extraordinarias?

La tinta del nuevo decreto firmado por Monseñor Sebastián Chico Martínez aún está fresca y sus efectos ya actúan como un auténtico seísmo en los cimientos de las juntas de gobierno de nuestra provincia. La publicación del anexo que regula las salidas extraordinarias no es un simple capricho burocrático; es una declaración de intenciones en toda regla, una llamada al orden litúrgico que llega en el momento justo en el que Linares empieza a soñar en voz alta la celebración de un acontecimiento que marcaría el devenir inmediato de la Semana Santa de la ciudad.

El horizonte de 2027 no es un año cualquiera para la ciudad minera. En el seno del universo cofrade linarense se viene madurando la ambiciosa idea de la celebración de una gran Procesión Magna. Motivos históricos, desde luego, no faltan sobre el papel. Coinciden de golpe dos efemérides de un peso sentimental e histórico incuestionable: el 800 Aniversario de la Restauración de la Fe Cristiana en la ciudad y el 800 aniversario de la aparición de nuestra Patrona, la Santísima Virgen de Linarejos Coronada.

Con el nuevo marco legislativo en la mano, cabe hacerse la pregunta del millón: ¿Tiene viabilidad legal este sueño linarense o nace herido de muerte por la nueva norma episcopal?. Recordar también que el dossier de la posible magna fue entregado mucho antes de la salida de nueva normativa, aunque aún no hay respuesta del Obispado.

Así pues, este artículo entra a valorar las posibilidades de la magna en el hipotético caso de que tuvieran en cuenta la nueva reglamentación.

El artículo «b.2» impacta directamente contra la principal razón de ser de la posible magna linarense

Si analizamos el decreto con el rigor que la crónica periodística exige, el primer impacto es frío. El texto es taxativo en su punto b.2: «No se considera motivo suficiente para su aprobación, por sí solo, una efeméride local, el aniversario de una cofradía/hermandad particular ni la mera conveniencia social, cultural, turística…».

A primera vista, el argumento de que son los 800 años de la aparición de la Patrona de Linares podría ser catalogado por el Palacio Episcopal como una «efeméride local», lo que tumbaría de inmediato cualquier intento de concentración de imágenes en un itinerario común. La Iglesia del Santo Reino busca evitar que cada vez que una imagen cumpla una cifra redonda se organice un evento de masas que, a menudo, coquetea más con la promoción turística que con la pastoral.

El hito local y el «Acontecimiento Diocesano»

No sabemos a ciencia cierta como la Agrupación de Hermandades de Linares habrá «vendido» al Obispado la motivación principal de la magna. Lo que sí conocemos es que cuando lo hizo, este anexo no estaba vigente y que el dossier enviado por el organismo representativo de las cofradías de la ciudad no contemplaba -como es lógico- esta nueva reglamentación adherida al Decreto del año 2008.

Dicho esto, la única rendija legal por la que este sueño puede pasar de la quimera a la realidad, radica en el punto b.1.a: que el acto esté directamente vinculado a acontecimientos diocesanos oficialmente reconocidos.

Y es aquí donde el 800 Aniversario de la Restauración de la Fe Cristiana cobra una dimensión superior. Ocho siglos de presencia de la Iglesia en Linares no es un cumpleaños de una hermandad; es la historia viva de la propia Diócesis de Jaén. Si el arciprestazgo, la Agrupación de Cofradías y el propio Ayuntamiento lograran elevar este hito para que el Obispado lo declare de interés para toda la Iglesia particular de Jaén, la Magna ganaría el salvoconducto necesario.

La clave no será el qué (las imágenes en la calle), sino el para qué.

El punto C.1. vuelve a golpear al proyecto de la magna tras la rumorología que rodeó al anuncio de la misma por parte de la Agrupación

El decreto deja otra lección de obligado cumplimiento para los cofrades de Linares, que no es otro que el fin de los anuncios grandilocuentes a bombo y platillo. Reza la norma que «no podrá anunciarse públicamente como autorizada ni convocarse en firme hasta la notificación escrita».

Otro golpe directo a la columna vertebral del proyecto, si tenemos en cuenta el revuelo sobre el que se apoyó el anuncio del inicio del proyecto que acoge a la procesión magna, en el que algunas cuentas de Instagram y diarios daban por hecho la celebración de la magna el próximo año. Las noticias, por aquel entonces, corrieron como la pólvora, alentadas por ciertos diarios cofrades de la capital para desembocar a oídos del Obispado.

En opinión de quién les escribe, esto ha cogido una dimensión casi de estado en una ciudad que cada ve más cerca la más que probable suspensión de un acontecimiento esperado y acogido por todas las hermandades pertenecientes a la Agrupación. Y es que la demoledora nueva normativa parece haber sido redactada no solo para acabar con las efemérides centenarias en años -los veinte del pasado siglo- de gran proliferación en el ámbito de las confraternidades, sino también para poner de manifiesto la proyección de la magna de Linares como precedente de lo que no se debe hacer.

Con esto, lo que queda claro es que el Obispado de Jaén continúa la senda «antiextraordinarias» proyectada por parte de la Diócesis de Córdoba, cerrando la veda a hermandades particulares y apoyando acontecimientos diocesanos que, de buen seguro, solo se podrán celebrar en la capital del Santo Reino.