Cruz de guía | Una procesión aislada

Sumergidos en el ecuador del mes de julio y tras haber pasado la vorágine que refresca las páginas del calendario cofrade en este tiempo árido que representa el verano, de la mano de la Reina de los Mares, la Virgen del Carmen, es difícil llevar a cabo un balance final que refleje las carencias que sufre una procesión aislada en el tiempo ordinario del año litúrgico, más aún cuando todavía quedan salidas procesionales carmelitas por ser celebradas.

Y es que lejos del litoral andaluz, donde la fiesta vive tiempos de bonanza en una sociedad cada vez más dada a la secularización, es difícil sostener una amplia participación en ciudades y pueblos que no conjugan una tradición carmelita arraigada en el tiempo. Cada año podemos ver como los escasos cortejos que preceden a una del las devociones más populares del sur de España continúan adoleciendo un desgaste imparable radicado en la implacabilidad de un tiempo meteorológico afixiante y en su situación cronológica relegada a un momento del año en el que grandes y pequeñas ciudades del interior se despoblan en un éxodo multitudinario hacia la costa. Ello y el cansancio postrado ante el desenfreno de haber vivido tiempos de gran ajetreo como son la cuaresma y el tiempo de glorias terminan por quebrar la participación en una procesión cada vez más apartada.

Es, sin duda, una procesión que en muchos sitios se ha convertido en un mero trámite a solventar en medio de un mar de salidas procesionales que afloran por doquier en meses más proclives, en tiempos más aptos para el correcto desarrollo de un desfile. Por ello, es difícil elucubrar una solución que termine por ensalzar la tradicional procesión de la Virgen del Carmen en un ambiente en el que el recurso humano brilla por su ausencia. En ademán se nos abre un contexto difícil de resolver y totalmente distinto al de otras procesiones que sí se desarrollan en meses más afines donde sí existe una mano de obra cofrade y devocional que pueda dar la vuelta a la desafección existente con respecto a nuestras cofradías.