Cruz de guía | Queridos Reyes Magos… seguimos con vosotros

Queridos Reyes Magos, cada vez tengo más claro que el tiempo pone todo en su sitio. A pesar de las acometidas de la nueva tendencia que protagoniza el gordo vestido rojo, mejor dicho, el invento capitalista de la Coca Cola – que nada tiene que ver con la figura de San Nicolás de Bari, aunque algunos se empeñen en no reconocerlo – llamado Papá Noel, el cual ha conseguido conquistar las Navidades de medio mundo con la única convicción de apartar el elemento cristiano de la fiesta que tanto daño hace

Aún así, queda un atisbo de esperanza en el viejo país que todavía recibe el nombre de España. Al sur de Europa una vieja península de irreductibles españoles continúa preservando la tradición que tuvo origen en la manifestación de Dios al mundo, a través de la presencia de la figura de unos Magos venidos de Oriente que rehusaron el poder constituido de aquella Jerusalén para adorar a un Niño nacido de una Virgen con presentes que en siglos posteriores desatarían la inquebrantable tradición de los Reyes Magos en todas las ciudades españolas.

Aquí seguimos aguantando, contra viento y marea, queridos Reyes Magos. Y esa resistencia se hace carne y asfalto cada 5 de enero, cuando el frío de la noche se quiebra ante el calor de una fe que no entiende de modas. Porque vuestra llegada, Majestades, no es un mero desfile de figurantes, sino la confirmación de que un pueblo sigue reconociendo su origen en el Misterio de la Encarnación. Porque, a pesar de los desfases, habéis conseguido unir a grandes y pequeños en una fiesta basada en la ilusión y la esperanza.

Seguimos aguantando porque vuestra figura representa la victoria de lo genuino frente al marketing, la autenticidad frente a la falsedad. No sois una campaña de marketing estacional; sois la memoria de nuestros abuelos, el brillo en los ojos de nuestros padres y la ilusión de un niño. En cada ciudad, desde la más grande metrópoli hasta el pueblo más recóndito, la Epifanía sigue siendo ese muro infranqueable donde chocan las tendencias vacías de una modernidad que busca extirpar lo sagrado de lo cotidiano. Es vuestro compromiso con el desvalido lo que os hace invencibles. Seguís entrando en los hospitales, en las residencias donde la soledad pesa y en los hogares donde el pan escasea pero la esperanza se mantiene intacta.

Por eso, queridos Reyes Magos, aunque intenten destruiros con tradiciones importadas y despojar de sentido vuestra existencia, aquí nos encontraréis siempre. Porque vuestro viaje no termina en un árbol decorado, sino en el pesebre de un corazón joven o viejo. Seguid guiándonos, porque mientras una sola estrella brille en el cielo de España cada 5 de enero, habrá un pueblo irreductible que sepa que la verdadera magia no se compra, se vive. Seguimos con vosotros.