Durante el pasado mes de diciembre, Gente de Paz anunciaba que las promesas que dio en su día monseñor Juan José Asenjo Pelegrina, arzobispo de Sevilla, sobre el Convento de la Santísima Trinidad y Concepción de Nuestra Señora de la localidad sevillana de Écija se verían cumplidas. Y es el que el monasterio conocido popularmente como Las Marroquíes vuelve a tener moradoras. El pasado 16 de octubre ingresaban al cenobio astigitano un grupo de siete hermanas de la Comunidad de los Peregrinos de la Eucaristía, si bien en un principio su llegada estaba prevista para la pasada primavera. La presentación oficial y bienvenida se llevará a cabo el próximo miércoles, día 7 de noviembre, a las 12:00 horas en la Parroquia Mayor de Santa Cruz, la cual estará presidida por el arzobispo de Sevilla.
Las Peregrinas de la Eucaristía pertenecen a la Asociación de los Peregrinos de la Eucaristía, institución que aún está en vía de erigirse como una nueva comunidad de vida consagrada. Fundada en 2005 en Colombia, está compuesta por varias ramas de sacerdotes, hermanos, hermanas y laicos peregrinos. Su llegada a España tuvo lugar en 2008, si bien la rama femenina no llegaría hasta 2010, contando con casas de formación en Pamplona, Tudela, Corella y Acedo y con miembros de hasta 10 nacionalidades distintas.
La última monja de la Comunidad de Concepcionistas Franciscanas, Sor Pilar, que hasta entonces regía el convento astigitano del siglo XVI, abandonó Écija a finales de octubre de 2014 para trasladarse de manera definitiva a Osuna. Tras ella, el resto de religiosas mexicanas que residían en el convento. La comunidad esperó terminar el Jubileo Circular de las XL Horas, entre el 22 y 24 de octubre, para despedirse de todo el pueblo ecijano como consecuencia del escaso número de hermanas que acogía el convento, cuyo mantenimiento resultaba extremadamente difícil para apenas seis religiosas, algunas ya de edad avanzada.
Tras la dramática noticia, pues con éste ya se han abandonado tres conventos en apenas año y medio en Écija, los astigitanos temieron perder la centenaria receta de los célebres bizcochos marroquíes. Tras varias gestiones y negociaciones, no exentas de tensiones, por parte de la delegación de desarrollo turístico y empresarial, se consiguió que dicha receta permanezca en Écija en manos de las monjas dominicas del Convento de Santa Florentina.





