El Rincón de Costal Hero, Opinión

Cuidado señores, o terminaremos por convertirnos en tabloides capiroteros

¡Tos por igual,

Ya tiene cartel la primavera, ¡una maravilla, mi arma!, como cabía esperar de una de las artistas fundamentales del género. Un cartel lleno de simbolismo y un profundo sabor que destila aroma de incienso como no podía ser de otro modo. Y es que la Semana Santa no entiende de colores políticos y los ensayos de laboratorio sociológico que algunos pretenden lejos de Giralda, son impensables en la Sevilla contemporánea. Atrás quedaron las salidas de pata de banco de algún portavoz trasnochado en busca de su minuto de gloria a costa de capillitas enfurecidos ante manifestaciones más propias de la Rusia de los Bolcheviques que de una Sevilla orgullosa de su memoria. Así lo han entendido los chicos de Espadas que huyen de experimentos y apuestan a caballo ganador. Sevilla y su primavera es todo, sin matices, sin exclusiones, lo profano y lo divino, la fiesta, el gozo y el recogimiento… y todo ello habita en el cartel de Nuria Barrera, por la gracia de Sevilla.

Puestos a dar piruetas sobre su propio eje, cierta prensa morada podría perfectamente elaborar un sesudo tratado sobre cómo decir una cosa y exactamente la contraria en menos de veinticuatro horas sin rubor que valga ni vergüenza que cuaje en rectificación. Un día nos preguntamos en voz alta si la cofradía “X” dejará de pasar por la calle “Y”, palabras de miembro de junta asegurando que lo más probable es el cambio incluidas, y audiencia que te crio; y al día siguiente decimos que las obras no afectarán al paso por la calle “Y” de la cofradía “X” tras haber preguntado a los que pondrán en marcha la obra que generó la pregunta del día anterior, porque resulta que empezará en mayo… y otro achuchón de audiencia. Y yo me pregunto, ¿no sería mejor preguntar antes de hacerse la pregunta y confirmar para no colaborar en que la bola de nieve se ponga gorda y hermosa? Lo contrario hace pensar que importa menos contar las verdades del barquero que tener muchas visitas. Cuidado señores, o terminaremos por convertirnos en tabloides capiroteros.

Vaya tela la que ha liado el arzobispado con el Vía Crucis de la Hiniesta. A última hora y sin capacidad de reacción, resulta que se ponen más papistas que Francisco y son capaces de invocar una normativa absurda hasta decir basta para contravenir al mismísimo Paco, impidiendo que el hijo de Dios visite el Pumarejo porque la feligresía acaba dos calles más p’allá. ¿Se puede ser más malaje y aplicar la ley con menos sentido común?. Las leyes están para regular con sensatez y coherencia. Impedir que una hermandad quiera llevar a su cristo a un lugar con un significado tan cargado de simbolismo como éste es tan metedura de pata como pedir en Sevilla cualquier cerveza que no sea Cruzcampo, una barbaridad muy bárbara, como decía el gran Miliki. A ver si en Palacio toman nota y le dicen al regaera de la norma que se deje de tontás en el futuro.

¡Ahí queó!

Foto Benito Álvarez