El Cirineo, 💙 Opinión

¿Quién ha engañado a quién con la Carrera Oficial?

¿Qué quieren que les diga?, me siento como si me hubiesen engañado como a un chino. Y les garantizo que no es una percepción experimentada de manera individual sino que, por lo que he podido contrastar con cofrades de todo tipo, de distintas hermandades y muy diversa manera de pensar, desde la última aparición estelar del otrora azote de las cofradías, el concejal Emilio Aumente, son muchos los cofrades que comparten esta extraña sensación. El pasado mes de agosto, la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba se encargaba de difundir, a bombo y platillo, su famoso estudio para el traslado de Carrera Oficial al entorno de la Catedral que tantísimo ha dado que hablar en este medio año, y que ha generado reuniones, contrareuniones, afirmaciones y desmentidos, filtraciones y otra vez desmentidos que han trufado hasta el coñazo más absoluto la información cofrade de unos y otros, la mayor parte de los cuales han estado enfrascados más en ver quién disponía de más fuentes y era capaz de decir algo -lo que fuera- antes que los demás que en realmente informar al ciudadano, y quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Tanto es así que se ha llegado a extremos tan absurdos como dar como definitivo un orden de paso, cuando las propias cofradias implicadas lo negaban, para luego donde dije digo, decir diego sin encomendarse ni a la vergüenza propia ni a la ajena.

Sea como fuere, en aquel sesudo estudio, extremadamente detallado -eso decían- se relacionaban una serie de afirmaciones que el tiempo ha demostrado digamos que un tanto huecas, por llamarlas de algún modo. Para empezar se aseguraba que “en el importantísimo aspecto de la seguridad, el estudio presentado ofrece numerosas zonas de evacuación, tanto desde la zona centro de la ciudad como desde la Catedral, ya que no utilizaríamos calles de la Judería como Deanes o Blanco Belmonte para el paso de las cofradías”. El tiempo ha demostrado que esta afirmación era algo “atrevida o inexacta”, al menos en lo que respecta a algunas cofradías que han incuido estas calles en sus itinerarios sin que el mundo se hunda. No me malinterpreten, soy de los que piensan que era una barbaridad renunciar a unas calles íntimamente relacionadas con el aroma del incienso desde hace décadas por un exceso de conservadurismo que rayaba la estulticia. Lo que no acanzo a comprender es por qué se negaba su uso en origen para permitirlo con cuentagotas a posteriori, salvo que nos dejemos llevar por pensamientos poco gratificantes.

Sin embargo lo que ha motivado realmente que sienta que me han engañado, que nos han engañado, no es que se pueda o no permitir el paso por una calle u otra, aunque pueda comprender que haya quien en determinadas juntas de gobierno, que contemplaban su posible uso, se sientan de manera idéntica al comprobar cómo al final se admitió lo que descartaba aquella aseveración del estudio. Sí, lamento decirles que vengo a hablarles de algo tan vulgar como el triste y mísero dinero. Resulta que el estudio al que me vengo refieriendo, del que nos hicimos eco, como no podía ser de otro modo en este rincón cofrade, afirmaba que “la Vocalía de Estación de Penitencia de la Agrupación realizó un estudio de viabilidad de la Carrera Oficial en la Catedral que permitiese una mejora tanto en el aspecto cualitativo (el enriquecimiento espiritual y religioso que implica acudir al primer templo de la Diócesis de la ciudad) como en el aspecto cuantitativo (un incremento en los ingresos económicos de sillas y palcos)”. Un aumento de sillas y palcos que se cifraba con rotunda exactitud. La “nueva Carrera Oficial sugerida -cito textualmente- superaría con creces el número de plazas de sillas y palcos de la actual –que pasarían de 286 a 400 en el caso de los palcos y de 1500 a 3500 en el caso de las sillas- por lo que la recaudación, por este concepto, sería superior a la existente. El aumento de palcos en la nueva carrera oficial sería necesario ya que se espera que la demanda por parte del turismo existente en esta zona sea mayor”. Sin embargo estas cifras halagüeñas se vieron rebajadas, arrancadas, aplastadas, de manera abrupta el pasado viernes cuando saltó a la opinión pública la respuesta por parte del Ayuntamiento de Córdoba. Una respuesta que concretaba unos datos que, en relación a sillas y palcos, quedaban lejos, muy lejos, de las que el máximo organismo cofrade había plasmado en aquel estudio y que por tanto redundan negativamente en el beneficio económico derivado que esperaban las hermandades. Repetimos; la propuesta de la Agrupación preveía que el número de plazas de sillas y palcos de la actual Carrera Oficial pasaran de 286, cifra vigente desde 2012, a 400 en el caso de los palcos y de 1500 a 3500 en el caso de las sillas. En cambio las cifras aceptadas por el Ayuntamiento se sitúan en niveles sensiblemente inferiores, que en el caso de los palcos que se situarían en torno a 300, manteniéndose igual el número de sillas. Unas cifras que suponen un jarro de agua fría en relación a las referidas previsiones.

La pregunta es inmediata. ¿Quién ha engañado a quién en todo este asunto? ¿Tal vez ha sido el bipartito que nos gobierna -es un decir- quien ha querido dar una vuelta de tuerca más en esa extraña y enfermiza relación que mantiene con las cofradías desde el preciso instante en que tomó posesión de la Casa Rosa, o tal vez las expectativas barajadas por el máximo órganismo cofrade eran “demasiado optimistas”? No hay más que recordar que uno de los caramelos mundanos que se ofreció desde el primer momento a los más reticentes al traslado -que los había y no sólo los que tanto se señalaron, tal vez con cierta torpeza en el manejo de los medios- era el beneficio económico que ahora, no sólo queda borrado de un plumazo sino que se podría ver reducido de manera considerable si, tal y como amenaza el propio Aumente, cada vez que tiene ocasión, la intención del máximo organismo municipal es renovar el convenio con las Cofradías de tal modo que sean éstas las que deban encargarse en el futuro del montaje de la Carrera Oficial, algo que siempre ha sido responsabilidad logística y monetaria del Ayuntamiento. O sea, mismos ingresos y mayores costes para las cofradías, como negocio no es para que invierta ningún experto en finanzas. Por cierto, para el que quiera calcular lo que dejan de ganar las cofradías por la broma, el calculo es bien simple, 100 palcos menos a un precio que oscila entre 245 y 290 €, según la situación y 2000, repito 2000 sillas menos, multiplicadas por un precio que va desde los 40 a los 50 € -precio del abono para toda la Semana Santa, recordemos que “el aumento de palcos en la nueva carrera oficial sería necesario ya que se espera que la demanda por parte del turismo existente en esta zona sea mayor”-, es un auténtico pastizal. Por ejemplificar, si se mantienen los precios para 2017 y establecemos un precio medio, tanto para palcos como para sillas, es decir 267,5 para el caso de los palcos y 45 para el supuesto de las sillas y multiplicamos cada precio por las sillas y los palcos de menos, la cifra “perdida” se situa en 116.750 €, es decir 19,5 millones de las antiguas pesetas. Eso, sin anestesia, es lo que dejarían de ganar las cofradías. Si a eso le sumamos el coste del montaje que quiere “endiñarnos” el consistorio, es como para salir corriendo sin mirar atrás, no se si hasta llegar a las Tendillas pero al menos hasta que se nos pase el disgusto.

Y lo más sangrante de todo esto es que nadie ha abierto la boca. Ningún medio de comunicación salvo el nuestro ha puesto el énfasis en esta auténtica losa que se cae de repente sobre los hombros de las cofradías por obra y gracia de la realidad aplastante de las frías cifras. Nadie se ha quejado, ni medios, ni hermanos mayores, ni Agrupación, lo que, dicho sea de paso, llama poderosamente la atención, amparándonos en las cifras originales por ella elaboradas, que tan llamativamente brillaban en aquel estudio. ¿En su caso hubieran pataleado, emitido un comunicado ipso facto poniendo de manifiesto hasta qué punto la propuesta del Ayuntamiento lesiona los intereses de las cofradías? Yo desde luego sí. En cambio, hasta el momento, no ha habido más que silencio por respuesta. Se han gastado un sin fin de energías en exteriorizar de la manera más exagerada posible la indignación y la repulsa frente a la metedura de pata de Pedro García, que no fue más que eso, una metedura de pata y unos días más tarde en condecerle el soñado minuto de gloria a papanatas que llevan toda una vida atacando todoloquehueleaincienso sin lograr la mas mínima atención del personal y ahora han sido protagonistas deseados a resultas de la excesiva, desmesurada y desmedida reacción plañidera en mitad de la plaza pública del pueblo. Se ha montado un cirio desproporcionado por estas dos idioteces y en cambio, con lo mollar, con las cosas de comer, con lo que de verdad puede tener una trascendencia vital para las cofradías, para algunas más que para otras, el silencio sepulcral se ha adueñado de la boca de los máximos dirigentes cofrades. ¡A mi que me lo expliquen!

Quiero creer que el silencio obedece a que se está preparando calladamente una contrapropuesta que ponga las cosas en su sitio y que no van a lograr hacernos comulgar con ruedas de molino, porque las cofradías van a plantarse con una postura firme en defensa de sus legítimos intereses, pero ya les anticipo que mi fe al respecto no es precisamente pétrea. No obstante, espero sinceramente que así sea por el bien de todos. Nos va mucho en este embate, mucho más de lo que parece…

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