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Evangelium Solis, Opinión

“Dará a luz un hijo”

Una semana más llega a Gente de Paz un nuevo Evangelium Solis. Hoy aunque sea Domingo, dado la peculiaridad que en nuestra ciudad, se celebra la Festividad de Ntra. Sra. de la Fuensanta, os vamos a traer el Evangelio de la Festividad de la Natividad de María. Tres sentimientos llenan hoy nuestro corazón: Tres sentimientos que llenan de amor el alma de un creyente al contemplar el nacimiento de María. Fiesta de familia… Hay que acercarse a felicitarla, y… a felicitarnos todos con ella. Es día de regocijo íntimo. También se alegran los cielos. Con María, la tierra empezó a parecer hermosa a sus moradores. Dios no tenía dónde fijar su mirada. Tinieblas de pecado envolvían al mundo. Pero ahora brilla una estrella luminosa. Es María recién nacida.

Evangelio según San Mateo:

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:

-«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta:

«Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa “Díoscon-nosotros”.»

Palabra del Señor.

La ciudad de Belén, escogida para el nacimiento de un Rey, el rey David, pero que también nacerá otro gran Rey, Jesús el Nazareno, cuando los descendientes de David nacieron casi todos en Jerusalén. Dios escoge esta ciudad porque Dios siempre deseo lo sencillo, para su Hijo.

Y así en este anuncio nos pone a María, una mujer que desde la pequeñez, la sencillez la escoge para ser madre del Mesías, y Él es la Paz que tanto necesita el pueblo que no cesa de llorar su destierro. Y ese llanto cesara cuando nazca el Hijo de Dios.

Mateo en el evangelio nos da a conocer ya la profecía que fue hecha por Miqueas 700 años atrás. Nos va contando la genealogía de Jesús. genealogía en la que Dios nos llena de alegría al darnos a Jesús su hijo, el Verbo echo carne, el Amor de Dios se desborda en la historia de nuestro raza. Jesús se hace “Dios con nosotros”, a pesar de que en toda la genealogía vayan apareciendo algunos descendientes pecadores.

En el anuncio del ángel a José, nos pone ya ante el nacimiento de Jesús, teniendo como protagonistas a Dios y a su Espíritu, contando con una muy humilde familia, José y María.

Y pensar en este nacimiento de María me lleva a sentir que sin Su Sí, no tendríamos a Jesús, aunque Él sea siempre el centro, sin ella, María esta gran historia de Amor no se hubiese contado, no hubiese sido posible, no continuaríamos viviéndola.

María pobre, humilde, fue llena de gracia desde el mismo momento de su nacimiento, fue la elegida por Dios para darnos a su hijo. Con el texto del evangelio de hoy podemos llenarnos da alegría , ha sido el inicio de la salvación, María nació para llenar el mundo de esperanza, porque nos traería la Luz.

María nacida de Joaquín y Ana, que habían vivido unos veinte años sin tener hijos, permaneció estéril durante mucho tiempo. Y cuando ya habían perdido su esperanza de tener hijos Dios le llena de Gracia con el nacimiento de dar a Luz a la que será Madre del Mesías.

El silencio de Dios actuando en María una joven que se deja guiar por el Espíritu Santo. ¿Hay mayor y más grande misterio que la Encarnación del Hijo de Dios?

María siempre en un segundo lugar detrás de su Hijo, pero presente en los momentos más importantes de su Vida, sabiendo que nunca nos daría solos, nos dejó a su Madre como madre nuestra.

La ternura de Dios, se acerca a nosotros, quiere habitar en nosotros mostrándose en lo pequeño, en lo sencillo, en lo escondido, en el silencio. Habita en nosotros, en medio de nuestro dolor, de nuestros vacíos, de nuestras limitaciones, en la tienda de nuestro corazón roto. Para llenarlo de Vida, y de Luz.

Este es el misterio de la Natividad de María, “He aquí que la Virgen concebirá y dará a Luz un hijo al que pondrán por nombre Emmanuel”(Mt 1,23). María una pequeña gran mujer, que dio un SI a Dios, que nos dio a la VIDA.

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