Aunque parezca broma, es tan real lo que voy a contar como la vida misma. Me encontré hace tiempo y por casualidad a dos compadres —no podría ser de otro modo— que hablaban de sus cosas cofradieras. A modo de catedráticos consumados en la materia, discernían por aquí y por allá los entresijos de la estética semanasantera:
—Porque tal imagen —dijo uno— necesita ser remodelada. No entiendo cómo consienten sus hermanos que permanezca así. No tiene calidad.
—Así es —coincidió el otro—. Dudo incluso que esa imagen tenga devoción.
Y así continuó la cosa, haciendo un cribado de nombres bastante extenso e inscribiendo en su particular libro de lo «bello» qué imágenes eran pan bendito y cuáles no. Y la conclusión era obvia: quien no estuviera de acuerdo, sea anatema.
Lo peor de todo esto no es el juicio estético, que por sí mismo es subjetivo, sino la vinculación entre belleza y devoción. Por si alguien todavía no ha pillado el concepto, ambas realidades son muy distintas. Y, si me apuran, la segunda tiene preminencia frente a la primera, al menos en los cofrades de verdad, es decir, en los cristianos.
De igual modo que el decoro estético de una imagen no se puede evaluar en términos puramente objetivos, la devoción hacia ella no se puede comprender en relación con su valor artístico. Eso se acerca demasiado a la idolatría. No ofreceré ejemplos porque obviamente es un tema delicado, pero no hace falta irse por los cerros de Úbeda para entender que cualquier hermano quiere con locura a sus titulares, sean como sean. Y los quiere precisamente porque recibe de ellos un impulso espiritual inmensurable.
Frente a esto, lo demás es secundario, por más que se propaguen las restauraciones y se centren los esfuerzos en cuestiones materiales. A fin de cuentas, nada dura y todo pasa, de modo que debemos preguntarnos lo siguiente: ¿Es más preocupante el estado físico de determinada imagen o el frío devocional que padecen algunas hermandades? Y que nadie dude de ese frío, aunque parezca intangible, pues se deja ver con claridad en la inasistencia a los cultos, en la pobre participación litúrgica y en la intermitente vida sacramental.
El mismo problema de siempre, tratado hasta la saciedad con palabras y que no termina de ser atajado de raíz… Mientras sigamos vinculando la fe a los caprichos de lo bonito y de lo feo, estaremos minando los principios que sustentan la existencia de las cofradías. En el mejor de los casos, convertiremos nuestras hermandades en meros museos ambulantes. Y para eso, es mejor apagar la luz e irse, porque un servidor no echa más horas que un reloj vestido de nazareno, pasando su voluntaria penitencia, para que el resumen de todo sea que «este año le han puesto unas flores muy feas al paso». Frío y ceguera de alma, si me lo permiten, pues se quedan solo con la anécdota y no profundizan en el mensaje que se intenta transmitir. Lo de siempre, para qué engañarnos…
El Nazareno de Córdoba aprueba llegar a Carrera Oficial a medianoche y «recupera la Madrugada»
La Virgen del Socorro Coronada vuelve a las calles de Córdoba con la Banda de la Estrella y un tramo azul para una procesión más inclusiva
Todo lo que debes saber de la procesión de la Virgen de los Dolores y del Rayo: itinerario, horario y banda
El cirineo | Completamente enamorado
El capirote | Luz de tristeza
La crónica | La Esperanza convierte las calles de La Línea en un suspiro de magia y devoción para la historia
La Hermandad del Rocío de la Macarena designa a Rafael Murad Puchol como pregonero de la Romería de 2027
Cruz de guía | La SGAE terminará de estrujar el bolsillo de las hermandades
Osuna y Marchena ponen fin a su peregrinación conjunta hacia El Rocío a partir de 2027
Sigue en directo la Coronación Canónica Pontificia de Santa María del Alcázar de Baeza
Los artesanos | Lo que no aparece en la factura
Pepi Maya inicia con la primera puntada el bordado del futuro techo de palio de Santa María de Consolación
El Nazareno del Amor conmemora sus 75 años de historia con una salida extraordinaria cargada de estrenos y memoria franciscana
Entrevista | Lázaro Mata: «Respetar a los grandes maestros no significa hacer imágenes que parezcan antiguas»
Galería | La Virgen de la Merced bajo palio 




