El Ayuntamiento y la policía proponen «numerus clausus» de nazarenos

Cuando la Semana Santa de 2017 llego a su casa muchas fueron las voces que a raíz de los terribles sucesos de la pasada Madrugá, exigieron responsabilidades y una investigación pulcra fueron las causas de unas avalanchas que tuvieron graves consecuencias pero podrían haberlas tenido mucho peores.

Cierto es que el resultado de la investigación y las conclusiones ofrecidas por la Delegación del Gobierno y los cuerpos de seguridad del Estado, defendidas públicamente por el Consejo de Hermandades, no contentaron prácticamente a nadie, como lo es que aquellos sucesos pueden haber cambiado la Semana Santa de Sevilla para siempre.

Segunda adelanta Alberto García Reyes en ABC, el Ayuntamiento de Sevilla, en comandita con la Junta Local de Seguridad, ha emprendido una serie de iniciativas que pueden modificar la fisionomía de la Semana Santa hispalense al menos en lo que a la carrera oficial y sus cercanías se refiere en aras de dotarla de la seguridad necesaria de que ha de gozar un evento de estas características, máxime tras los atentados perpetrados en Cataluña que han situado en el ojo del huracán a las celebraciones que congregan grandes multitudes.

Medidas algunas de ellas llamativas y que podrán conllevar en los próximos meses cierta controversia. Una de ellas consiste en establecer un sistema de «numerus clausus» de nazarenos en las cofradías de los días clave como la Madrugá, todo ello encaminado a proporcionar de la mayor fluidez posible el discurrir de los cortejos y evitar parones excesivos. Una medida que junto con otras aplicadas de manera simultánea o alternativa añadan elementos que permitan un mayor control sobre las grandes multitudes que se dan cita para presenciar el paso de las cofradías. 

Propuestas que abarcan desde la modificación de itinerarios y el cierre definitivo al tráfico de ciertas calles cercanas al recorrido común, como Mareados Gago y Alemanes, hasta la instalación de farolas que permitan su apagado al discurrir de los pasos procesionales y su encendido el resto del tiempo, megafonía y cámaras de vigilancia durante toda la carrera oficial y en zonas especificas como la Cuesta del Rosario, Puerta de Jerez, Reyes Católicos, la Alfalfa o la Alameda. Iniciativas todas ellas puestas ya sobre la mesa e incluso presupuestadas, con un coste que supera el medio millón de euros, que habrá que compaginar con aspectos como la observancia de la Ley de Protección de Datos, cuestión en absoluto baladí en aras de preservar la privacidad de los ciudadanos. Además se proponen otras medidas como la eliminación de una fila de sillas en lugares clave como la calle Sierpes.

Sea como fuere y media de la evolución de los acontecimientos y las posibles reacciones en un sentido u otro de determinadas propuestas, no pierdan de vista la cuestión de la privacidad, resulta una evidencia que los sucesos de la pasada Madrugá han cambiado la Semana Santa de Sevilla de manera decisiva y para siempre. Esperemos que sea en positivo.