Incidentes
La Semana Santa de este año pasará a la historia por el número de incidentes que le han sucedido a los pasos durante su estación de penitencia. De la caída de la bambalina frontal del palio de la Virgen del Rosario del Polígono de San Pablo hasta el olivo de los Panaderos pasando por el desprendimiento de una parte de la crestería del palio de la Virgen de las Penas de San Vicente, el de la Virgen del Sol o uno de los candelabros de la hermandad de la Lanzada. También el llamador del palio de la dolorosa de esta hermandad del Miércoles Santo o una parte del respiradero de las Siete Palabras.
Bajas temperaturas
Aunque cuando el sol salía apretaba bastante, lo cierto es que al caer la noche el frío imperaba sobre la ciudad haciendo caer al mercurio a unas temperaturas nada agradables. El aspecto positivo fue que en la calle quedaron los cofrades de verdad, los que disfrutaban de los pasos en zonas donde había escasa concentración de público. Así pasó por ejemplo el Domingo de Ramos o el Martes Santo, aunque tampoco se libraron de él la Madrugada o el Viernes Santo.
Escaso público
En este año pudimos ver cómo el público ha descendido sobre todo en la Madrugada. El Martes Santo, San Esteban podía verse perfectamente a la vuelta, al igual que la Candelaria. Durante la Madrugada, las bajas temperaturas y el miedo a las avalanchas hicieron que pasos como los del Calvario a la ida fueran acompañados por una escasez de público inaudita. También hubo espacios en los que se podía acompañar a la Macarena o la Esperanza de Triana e incluso al Gran Poder sin problemas. Las redes sociales recogen además varios momentos donde las aceras están semivacías que sobrecogen al no recordar estampas así desde hace años. Eso sí, a pesar de que el público fue menor, el comportamiento de una parte del mismo hace que poder ver un paso se convierta en toda una odisea.
Lluvia
Los cofrades pusimos el grito en el cielo cuando creímos que Aemet acabaría cobrando a las cofradías por ofrecer los partes meteorológicos. Después vimos que no sería así. Las hermandades tuvieron acceso a la información gratuitamente y actuaron de la manera que creyeron más conveniente. Durante la Madrugada, los Gitanos se refugiaron en la Anunciación, la Esperanza de Triana en la catedral y la Macarena decidió seguir su recorrido. Después regresaron a sus templos. El Viernes Santo, con un 40% de probabilidad, las prisas no fueron suficientes para que la lluvia no sorprendiera a las hermandades que se encontraban en la calle. El Cachorro y la O aceleraron el ritmo, siendo el palio de la dolorosa de la calle Castilla el más perjudicado. Los pasos de Montserrat se refugiaron en la catedral al igual que la Mortaja. Después volvieron a sus templos. Una de las estampas que más se pudo disfrutar fue el regreso precisamente de la hermandad romántica, avanzando por la avenida de la Constitución donde se encontraban, entre otros, el pregonero de este año.





