El próximo 9 de junio el Barrio del Naranjo volverá a vivir un día de fiesta en torno a su Divina Majestad. En pocos lugares de Córdoba se vive con tal intensidad una jornada en la que lo que se celebra es el culto a Jesús Sacramentado. Una tradición que se remonta a 1951 cuando comienza a celebrarse la procesión del Corpus del barrio.
Como tantas cosas esta hermosa tradición obedece a la iniciativa de un personaje insustituible en la historia de este barrio singular de la ciudad de Córdoba. Agustín Molina Ruiz, conocido popularmente como el Padre Ladrillo, figura esencial de este trocito de Córdoba en el que se vive de manera tan sumamente especial el día del Corpus.
Cuentan las gentes del barrio que el Padre Ladrillo consiguió que el propio Obispado de Córdoba, en base a la lejanía del barrio con el centro de la ciudad, ciertamente atenuada con el paso de los años pero importante por aquel entonces, permitirse que la celebración de la procesión del barrio coincidiese con la procesión grande de la ciudad, constituyendo esta una excepción en toda regla.
El devenir de los acontecimientos y ¿a qué negarlo?, el baile al que se ha visto sometida la procesión oficial de la ciudad determinaron la separación de ambas celebraciones que quedó fijada en el caso del Naranjo en el sábado por la tarde, pasará lo que pasará. Y así continúa ocurriendo. El sábado de Corpus se vive con una intensidad inusitada en el barrio del Naranjo. Un altar en la Plaza de José de la Torre y del Cerro es el lugar donde todo comienza y desde donde la procesión recorre las calles de la feligresía envuelta en una multitud, de las gentes de un barrio que es consciente de sus más íntimas tradiciones y con un cortejo del que forman parte los niños de comunión tal y como marca la tradición.
Ya en 1980 la Hermandad de la Agonía comenzó a colaborar con la celebración de esta procesión que cuenta por décadas su existencia y desde 2002 su Divina Majestad recorre el barrio que le venera en un paso visitando los diversos altares que trufan calles y plazas. Un paso que manda Francisco Carbonero desde 2004 y que evidencia cómo pueden perfectamente conjugarse las tradiciones más íntimas del pueblo con el amor a Jesús Sacramentado.
Para esta importante cita, Carbonero dirige una joven cuadrilla que celebró este lunes su tradicional igualá con notable éxito y que, adicionalmente, se convierte en una escuela de costaleros en la que sus componentes aprenden valores trascendentales como el respeto, la humildad, la capacidad de sacrificio, el hermanamiento y la honradez y los conceptos elementales del oficio.
Con la mirada puesta en una nueva edición de la procesión sacramental de Santa Victoria la Hermandad de la Agonía ha previsto dos ensayos los días 7 y 14 de mayo que servirán de preparación para la procesión que tendrá lugar el próximo 9 de junio. Todas las convocatorias están previstas a las 20:30 en las dependencias de la casa hermandad que se haya en la calle Santas Flora y María. Una cita que marcará un nuevo comienzo para que el barrio del Naranjo vuelva encontrarse cara a cara con el mismísimo Dios.
Cabe recordar que en la procesión de 2016, que cada año cuenta con el acompañamiento musical de la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora de la Salud, tuvo lugar el estreno de un hermoso templete renacentista realizado por Antonio Rafael Madueño Pérez para Su Divina Majestad.






