El Cabildo declina realizar cambios este año en la procesión del Corpus por falta de tiempo

Se ha consumado el ejercicio de inmovilismo. El Cabildo Catedral de Córdoba, responsable de la organización de la procesión anual del Corpus Christi ha declinado la revolucionaria propuesta formulada por la Agrupación de Cofradías de Córdoba para dinamizar su celebración. Un rechazo que, no obstante, no supone un adiós definitivo para esta ilusionante propuesta, en la medida en que los motivos alegados se apoyan en la premura para acometer semejantes cambios y la falta de tiempo que de ella se deriva. En este sentido, agentes implicados en este proyecto han asegurado que volverá a intentarse el año próximo. Habrá que seguir esperando.

Mucho se ha especulado en la Córdoba Cofrade a raíz de que Gente de Paz desvelase hace dos sábados la firme intención de la Agrupación de Cofradías, organismo que preside Francisco Gómez Sanmiguel, de revitalizar la procesión del Corpus de la ciudad de San Rafael, a imagen y semejanza de lo que ocurre en otras ciudades de Andalucía, dotando a la celebración de los componentes añadidos precisos para convertir en masiva una procesión herida de muerte por la desidia de sus organizadores, más preocupados en no perder el control de su desarrollo que en lograr llegar al mayor porcentaje posible de cordobeses, como medio que las cofradías llevan usando desde hace siglos para evangelizar. Una propuesta que ya adelantábamos el pasado miércoles que parecía que no terminaría en buen puerto en la medida en que se mantenía el domingo como fecha de la procesión. 

Así se indicaba en la comunicación que las hermandades cordobesas habían recibido, suscrita por el propio presidente de la Agrupación precisando que la celebración tendrá lugar el domingo 3, a partir de las 20:15 siguiendo el recorrido habitual por las calles Cardenal Herrero, Magistral González Francés, Corregidor Luis de la Cerda, Cardenal González, Cruz del Rastro, Ronda de Isasa, Arco del Triunfo, Torrijos, Cardenal Herrero y Puerta del Perdón. Un hecho, el mantenimiento del domingo como fecha para la procesión, que presuponía que daría al traste -como al fín ha terminado ocurriendo- con la posibilidad de que formasen parte de ella algunos de los elementos de los que la Agrupación y por ende, la mayoría de los cofrades cordobeses, ansían dotar al evento, en la creencia de que es el mejor modo de que una procesión minoritaria se convierta en lo que debe ser, y en otras ciudades es, uno de los días más importantes de la religiosidad popular de la ciudad. 

Una fiesta de más de 700 años de historia devaluada por la corporación municipal que durante muchos años se ocupó de su organización y de quienes ahora se ocupan de la misma, más aún cuando la comparación con el equivalente de Sevilla es tan abrumadora. En estos momentos nadie puede garantizar, salvo los directamente implicados que la propuesta ha sido rechazada por el Cabildo, pero la cosa pinta bastante mal, para qué nos vamos a engañar. No obstante, serán las próximas horas las que concretarán si la propuesta ha sido rechazada en su integridad o por el contrario aún existe un rayo de esperanza con alguna solución intermedia.

Y es que, si la propuesta enunciada por el organismo que preside Gómez Sanmiguel, hubiese recibido la imprescindible aprobación por parte del Cabildo Catedral, esta celebración hubiese estado marcada por una gran renovación con respecto a como se celebra tradicionalmente, con la Sagrada Custodia acompañada por la imagen de San Rafael, así como la urna de los Santos Mártires – algunas voces barajaron originalmente la presencia de la Virgen de la Fuensanta – y  Nuestro Padre Jesús de la Fe, bien en solitario -opción formulada en origen por la corporación de Poniente desde que su hermano mayor Manuel Bonilla accediese al cargo-, bien acompañado por el misterio completo de la Sagrada Cena. Con ello se buscaría concederle el realce que merece a esta celebración eucarística en la ciudad de Córdoba, con la consiguiente mayor afluencia que se pretende por parte de la Agrupación de Cofradías. La palabra final del Cabildo ha provocado la desilusión en buena parte de la población cofrade cordobesa si bien queda latente a esperanza de que en 2019 por fín sea posible implementar ese punto de inflexión tan deseado que permita evitar que la procesión continúe agonizando lentamente.