La Hermandad del Cachorro ha protagonizado este jueves una cita trascendental en su dilatada trayectoria. La Basílica del Patrocinio, sede canónica de la corporación, ha sido el escenario en el que se ha desarrollado un Cabildo Extraordinario convocado para decidir sobre el proyecto de remodelación del paso procesional del Santísimo Cristo de la Expiración. Tras someter el proyecto presentado por la junta de gobierno que preside Marco Antonio Talavera, a la valoración de la asamblea, el resultado de la votación, que se ha producido de forma nominal, ha sido positivo -166 votos a favor, 100 en contra y 12 abstenciones- lo que implica que la remodelación planteada se llevará a cabo.
Durante el Cabildo, que ha alcanzado momentos de cierta tensión, particularmente en virtud de algunas de las intervenciones que se han producido, han participado José María Leal Bernáldez, autor del proyecto, así como el resto de componentes que integran la comisión técnica constituida para tal cometido, los académicos de la Real Academia Santa Isabel de Hungría, Emilio Gómez Piñol, Juan Miguel González Gómez (ambos Catedráticos de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla), Sebastián Santos Calero (Catedrático de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla) y Gabriel Ferreras Romero (Técnico del Instituto Andaluz de Patrocinio Histórico Artístico), que han explicado a los hermanos los pormenores de la intervención.
La reforma ha sido presupuestada en 124600€ destinados a la intervención sobre la canastilla -que se reparten en 36600 en concepto de carpintería y candelabros, 30000 para el dorado y 58000 la talla de nuevas figuras- más una cifra que rondaría los 100000€ para sufragar los faldones que bordará Francisco Carrera Iglesias «Paquili», cifra a la que habría que añadir el IVA correspondiente. El montante total saldrá del presupuesto ordinario de la corporación, por lo que no será preciso abonar cuota extra alguna. El plazo estimado para la ejecución del proyecto se ha situado en dos años y medio, aproximadamente.
Entre los aspectos más llamativos que el proyecto conlleva se encuentran la sustitución de los candelabros por otros de menor volumen, ya que se considera que los actuales limitan la visión del Cristo, la supresión de parte de los elementos de plata distribuidos por el canasto, la incorporación de unas figuras nuevas representando a los Padres de la Iglesia en las 4 esquinas y los 4 Evangelistas en las hornacinas laterales y ejecutando unos nuevos faldones bordados. Todo ello en base a un profundo estudio realizado por la comisión, miembros de la junta de gobierno y de la junta consultiva de la hermandad que ha provocado en las últimas semanas un profundo debate que se añade al que ha generado este paso casi desde su estreno en los años setenta.

La idiosincrasia del proyecto se basa fundamentalmente en dos vertientes. Por un lado, se pretende ordenar visualmente el conjunto, para que el Santísimo Cristo se acomode mejor a sus andas procesionales. Para ello, se pretende que ambas obras formen una figura piramidal cuyo centro esté protagonizado por la Imagen del Cristo. De este modo, se ha actuado en el desarrollo de los candelabros y de las esquinas, manteniendo siempre la matriz del paso intacta.
El desarrollo de los candelabros permite una mejor visión de la Imagen, y en la esquina, se ordenan los elementos existentes simplificando soluciones y buscando igualmente la conexión entre la mesa y el canasto del paso. Por otro, se pretende dotar de sentido iconográfico completo a todo el conjunto. La imagen del Cachorro es el ‘verbo hecho carne’, y la transmisión oral y escrita del verbo estará representada mediante la realización de los cuatro Padres de la Iglesia occidental en las esquinas, y los cuatro Evangelistas en las hornacinas laterales. Con dicho aspecto, la catequesis plástica del paso procesional quedará enriquecida.
Cabe recordar que el paso de la cofradía fue estrenado en 1974, según un diseño elaborado por Manuel Guzmán Bejarano en 1968, siendo ejecutados los respiraderos por el propio Guzmán Bejarano en 1974, mientras que los faroles, las cartelas, los ángeles y los profetas fueron realizados en plata, también en 1974, por el tándem conformado por Juan Borrero y Francisco Fernández. Posteriormente, a finales de los años 90, el paso sufrió una reforma de la que salieron la nueva canastilla, las maniguetas y los seis candelabros de guardabrisas, realizados por Manuel Guzmán Bejarano y los arcángeles realizados por José Antonio Navarro Arteaga. Una reforma que conllevó adicionalmente una elevación del calvario de tal modo que los nuevos candelabros, diseñados para aportar más luz al conjunto del altar itinerante, no perjudicase la visión del crucificado de Ruiz Gijón.
El paso de Guzmán Bejarano vino a sustituir el que utilizó la cofradía de la calle Castilla desde 1929, que fue vendido a la Hermandad de la Sagrada Cena de Jerez de la Frontera, destino de buena parte de las joyas que la Sevilla del siglo XX fue descartando para regocijo de los cofrades jerezanos. Con esta decisión, los hermanos del Cachorro han optado por una remodelación que tiene como objetivo potenciar la majestuosidad del crucificado de la Expiración de modo que pueda ser contemplado en su máximo esplendor en su salida procesional de cada Viernes Santo por las calles de Triana y de Sevilla.





