El capirote | De Granada al mundo

La riqueza de Andalucía es tal que pocas regiones pueden presumir de contar con dos escuelas de imaginería como tenemos en el sur de España. Las altas cotas logradas todavía son insuperables siglos después. De Mena a Montañés, pasando por Mesa o los Rojas. Roldán, Risueño, Duque Cornejo, Cano, la Roldana o Ruiz del Peral.

A este último imaginero dedicó el Bellas Artes de Granada una muestra el pasado curso, mientras que este año pudimos ver la exposición José Risueño y los mercedarios descalzos: la restauración del ciclo pictórico del Convento de Belén, cuyas piezas fueron restauradas íntegramente en los talleres del propio museo.

Las escuelas de imaginería vivieron sobre todo un momento de esplendor en una época determinada, convirtiéndose en un centro artístico durante el Siglo de Oro que marcó un periodo cumbre en la escultura del Barroco español, trascendiendo del ámbito nacional saltando al universal. Un rico legado que no escapa de las ganas de coleccionistas y museos de todo el mundo de poder contar con una obra salida de sus manos.

Ahora, con motivo del V centenario de la construcción de la catedral de Granada y coincidiendo con los trescientos años del fallecimiento del escultor, el primer templo de la ciudad acoge 54 obras de las cuales alrededor de una treintena pertenecen a José de Mora. Las restantes, piezas de Alonso Cano, Pedro de Mena, José Risueño, Diego de Mora, Juan Puche y Bernardo de Mora el Joven, y Agustín Vera Moreno.

La de «José de Mora. El barroco espiritual» se presenta como una de las grandes citas de este otoño. Una oportunidad para poder redescubrir la grandeza de la escuela de imaginería de Granada. No se la pierdan.