El capirote | La Semana Santa que viene

Se nos avecina una Cuaresma donde vamos a tener un continuo ir y venir de encuentros y desencuentros. Un tira por aquí que yo tiro por allí y viceversa. Porque los cambios, que siempre suelen ser para bien, en ocasiones no acaban saliendo como se esperaba. Y si no que se lo digan a las hermandades que en la próxima estación de penitencia van a tener su propio camino de espinas.

Menos el Lunes Santo, donde todas las corporaciones acordaron por unanimidad mantener el orden de la jornada —aunque eso no quiera decir que no hubo nimios saludos y hasta luego— los demás días van a traernos conversaciones a tutiplén. El Domingo de Ramos la problemática está en el recorrido de ida y vuelta con La Cena, San Roque y La Amargura. El Martes Santo veremos a San Benito segunda, lo que le permitirá entrar a una hora más temprana, El Dulce Nombre será tercera y en San Esteban andan contentos después de esquivar la repetición de aquellas imágenes donde llegaron a La Campana y había menos gente en algunos de los viacrucis que están a la vuelta de la esquina.

El Miércoles Santo es uno de los grandes debates. Se mantiene el orden, ¿habrá hermandades que ordenen a sus nazarenos no avanzar para que se tome la foto del día y cargar contra el Consejo? Buenos hermanos hacen falta y también influencers que sepan estar en el sitio indicado a la hora justa. Las Siete Palabras volverá a verse sola en una avenida vallada, ¿respetarán el paso de la cofradía o de fondo se sumará como marcha invitada el claquetazo de las sillas?

En el Jueves Santo vamos a recordar viejos tiempos y a seguir con el itinerario tradicional hasta 2022. Y no pretendan que la Madrugada empiece antes porque ahí estarán las del día anterior intentando que no se coja ni un minuto. Viernes Santo y Madrugada quedan igual, y pocos cambios se avecinan los días posteriores.

Saquemos nuestra sillita al sol, que la primera mitad de la Semana Santa está que trina. Y vayamos olvidando estampas como las cruces de guía de La Paz y La Hiniesta a las puertas de San Sebastián y San Julián, respectivamente, porque vamos a tener raciones nuevas. Y ojo, porque a pesar de estar en fiestas de conciliación y fraternidad, ya hay quien no ha dejado títere con cabeza antes de que empiece 2024. ¡Salud!