El Cerro restaura los evangelistas y las esquinas del paso del Amor

José Antonio Cabello y Sara María Carvajal han acometido los trabajos

Una de las labores esenciales que han de observar, con absoluta nitidez, quienes forman parte de la junta de gobierno de una corporación, es la conservación y el perfeccionamiento de aquellos bienes heredados por sus predecesores que se convierten en el caudal patrimonial que ha de pasar de generación en generación. Una labor que en ocasiones implica acometer nuevos proyectos y en otras emprender las medidas oportunas para restaurar o reformar aquel patrimonio que necesita ser sometido a acciones de este calado.

Es el caso de la hermandad del Amor de Córdoba capital que ha restaurado parte de ese patrimonio con vistas al próximo curso, toda vez que no se pudo estrenar el pasado Domingo de Ramos por las circunstancias por todos conocidas. En concreto, , tal y como adelantamos en Gente de Paz el pasado 5 de marzo, se ha procedido a restaurar las cuatro esquinas del magnífico paso que realizase el insigne tallista Manuel Guzmán Bejarano para el Cristo del Amor -joya ejecutada en madera de pino de Flandes sobre carpintería de Manuel Calvo Carmona y estrenado en 1989-, así como los evangelistas que custodian al crucificado. Una iniciativa que da buena cuenta del hondo compromiso del equipo directivo que tiene el privilegio y la responsabilidad de regir los destinos de la corporación del Domingo de Ramos con la preservación de su herencia colectiva.

El imaginero y restaurador José Antonio Cabello ha llevado a cabo el restablecimiento de los evangelistas, con la reposición de los dedos de los pies, manos y diversos elementos que incorporan. Al igual que la limpieza de cera y suciedad de las tallas. Por otro lado, Sara María Carvajal, ha renovado el dorado de las piezas de los respiraderos que ocupan las esquinas de dicho paso procesional.