El chovinismo que avergüenza a la Málaga Cofrade

No cabe duda de que uno de los temas que más ha dado que hablar en el universo cofrade ha sido la llegada a la Semana Santa de Sevilla de varias formaciones musicales de fuera de sus fronteras tras los pasos de Cristo hispalenses. Entre ellas, una de las que más eco mediático despertó fue la contratación de la B.C.T. Paso y Esperanza de Málaga tras el misterio de la Exaltación el Jueves Santo, lo que implicaba que la formación malagueña solo acompañara a su Hermandad del Paso y Esperanza una vez que saliera del renovado recorrido oficial de la Semana Santa de Málaga, después de llegar de Sevilla tras recogerse el popularmente conocido como misterio de los caballos. Cabe destacar que este acompañamiento musical es y ha sido históricamente en cruz de guía abriendo cortejo, algo muy habitual también en Málaga, puesto que el Nazareno del Paso va acompañado por banda de música.

Sin embargo, la lluvia que truncó el Jueves Santo en la ciudad de la Giralda hizo que la Banda del Paso pudiera acompañar a su propia Cofradía desde la salida. Uno de los momentos más bochornosos de la Semana Santa malagueña -y ha habido otros más-, ha sido la imagen de un grupo de gente, abonada a la carrera oficial de la capital de la Costa del Sol, dándole la espalda a la formación musical a su paso por el recorrido oficial, tras haber llegado de Sevilla al no acompañar al misterio de la Exaltación. Todo ello en señal de supuesta protesta ante la decisión de la banda de llevar su música a la capital andaluza y, en consecuencia, no acompañar a su propia corporación desde que la salida, sino incorporándose una vez finalizado el recorrido oficial. También conviene mencionar que parece, según circula por distintos foros y también a tenor de una columna de opinión publicada en La Opinión de Málaga, que quienes promovieron esta actuación serían ex miembros de junta de gobierno de la propia Archicofradía del Paso.

Hasta aquí lo meramente narrativo de la bochornosa situación. Quien les escribe no ha sido sospechoso de criticar durante años a ese grupo de sevillanos rancios que despreciaban todo lo que trascendía sus fronteras, incluyendo las bandas. Tras la Semana Santa de 2019 y escuchar a casi todas las bandas que han llegado de fuera, parece que han tenido que rendirse -hasta nuevo aviso- a la evidencia. Sin embargo, el chovinismo no es exclusivo de cierto sector sevillano, ni mucho menos. En Málaga, y a las pruebas me remito, parece que también florece con intensidad ese afán por defender lo propio a costa de despreciar lo ajeno.

Un sinsentido de comienzo a fin que, por mucho que se empeñen en justificar, no hace más que afear la conducta de quien promovió y/o ejecutó tan desafortunada acción, quitándole cualquier ápice razón a los responsables, que en este caso yo no comparto. En primer lugar porque debería ser un orgullo para cualquier malagueño que una banda de tantísima calidad y trayectoria como la del Paso y Esperanza plante su música en Sevilla capital, llevando así a gala el nombre tanto de los titulares de la propia Archicofradía como de la ciudad que vio nacer el estilo de la corneta y el tambor de la mano de Escámez y la Banda de los Bomberos por la capital andaluza, un lugar precisamente desde el que en alguna que otra ocasión se han pretendido apropiar del mencionado género musical.

También porque ese acompañamiento musical tras el misterio de la Exaltación no se habría producido de no haber recibido la luz verde por parte de la propia Archicofradía del Paso y Esperanza. Si la actual junta de la corporación está de acuerdo en permitir que su banda llegue más tarde al recorrido procesional ya prácticamente entrado en la Madrugá del Viernes Santo, ¿qué razón hay para hacer ese desprecio de forma tan pública y visible a hermanos de tu propia corporación? Y aunque estas personas fueran de otra Hermandad, ¿por qué hacer un feo de tal magnitud a hombres, mujeres, chavales y chavalas que pasan todo un año ensayando haga frío, calor, llueva o ventee? ¿Por dejar de participar unas horas en cabeza de procesión en su Hermandad, cuando el resto de la Semana Santa cada día sus acordes suenan para engrandecer más si cabe la Semana Santa de la capital de la Costa del Sol? Definitivamente, hemos perdido rotundamente el norte.

Y, directamente relacionado con lo anterior, que alguien me explique qué sentido tiene que una de las grandes formaciones musicales de la corneta y el tambor quede relegada a abrir cortejo en su propia Hermandad, por muy tradicional que esto sea en la Semana Santa de Málaga y por mucho carácter simbólico que tenga la pieza de plata que se conserva en la cruz de guía de la Archicofradía. La formación malagueña merece por méritos propios ir tras su venerado titular cristífero, a pesar de que sea habitual en muchas imágenes de Cristo llevar acompañamiento musical de banda de música. Ya sucede en el caso de la Banda de Música de la Esperanza, que acompaña a la imagen mariana, ¿por qué no sucede en la otra formación de la Hermandad?

Gracias a Dios que, al igual que sucedía en el caso de Sevilla, donde los cofrades razonables que han valorado la llegada de formaciones foráneas a su Semana Santa como un enriquecimiento, hay muchos malagueños que comprenden que el desembarco de la Banda del Paso y la Esperanza en una Semana Santa tan importante como la hispalense no es otra cosa que un aspecto positivo también para la propia Málaga cofrade, muy encerrada en sí mismo en demasiados aspectos, incluido en el de dar a conocer todo lo bueno que tiene. Algo que los vecinos sevillanos, para bien o para mal, sí que han sabido hacer, exportando su producto de muy diversas maneras a todos los rincones de nuestra tierra. Algo falla si para una vez que Málaga hace lo propio a través de la música, un grupo de supuestos cofrades da la espalda a su propia historia y ser malagueño.