Para regocijo de unos pocos «se consumó el sacrificio y podemos ir en paz». Bien es verdad que «el pistolero más rápido a este lado del Mississipí» no se ha atrevido a hacer lo que iba a hacer, o mejor dicho, lo que dijo que iba a hacer. Pero aun así ya hay un buen número de envidiosos disfrazados de cofrades que están aprovechando para derramar toda la bilis acumulada después de tantos años de celos.
Al final, Pedro Soldado ha asestado un golpe «ejemplarizante» contra la Salud de Puerta Nueva. Ejemplarizante para todo aquel que no esté dispuesto a plegarse sumisamente a los designios de quienes realmente mandan, que no son las juntas de gobierno ni los hermanos mayores. Ni siquiera los hermanos costaleros, ¿qué se pensaban? Y lo ha hecho perpetrando un decreto en el que, más allá de evidenciar otros detalles de relevancia, que podrán ser analizados con posterioridad, ha demostrado una incongruencia total y absoluta.
Resulta que el señor cura ampara su decisión, y cito textualmente, en «el intento de ganar un reconocimiento en base a lo meramente externo sin cuidar otros aspectos fundamentales en la vida de las asociaciones de fieles, como el de la evangelización, atención espiritual de los hermanos, las actividades caritativas o el procurar llevar una vida acorde con las prescripciones canónicas». O sea que, según el susodicho, a los dirigentes de la Salud de Puerta Nueva sólo les ha preocupado «lo meramente externo» y no han cuidado otros «aspectos fundamentales en la vida de las asociaciones de fieles, como el de la evangelización».
Y, ¿qué ha decidido Soldado para subsanar esta «grave carencia»? ¿Permitir a la Salud celebrar cultos en honor a sus sagrados titulares? Noooo, ha suspendido la posibilidad de que evangelice a través de la celebración de sus cultos, permitiéndoles, en cambio, salir a la calle en procesión. ¡Tracatrá, ahí llevas! Creo que por mucho que alguien se esfuerce, resulta bastante complicado ser más incongruente. Sin entrar en que después de estar más de dos décadas regalándole su magisterio y desviviéndose como nadie por las hermandades cordobesas, podría haber aprendido para qué salen las cofradías a la calle, que es precisamente para evangelizar. Era eso, ¿no?
Porque si no es incongruente y ridículo, afear a la Salud por dedicarse sólo a «lo externo» y «castigarla» con suspender toda su actividad menos la procesión, ya me dirán qué lo es. Vamos que lo único que va a permitir Soldado es el espectáculo que su propio decreto echa en cara. Así, sin pestañear. Eso sí, imagino que la procesión será sin túnicas nazarenas toda vez que otro de los asuntos de importancia capital para «cargarse» a la Junta de gobierno es «la realización de la Estación de Penitencia con hábito nazareno sin el conocimiento de la autoridad diocesana». O eso o es que ya se ha enterado que llevan túnica (con lo fácil que es leer los periódicos, Pedro).
Es todo tan incongruente como si un asistente a una asamblea se enfadase muchísimo, incluso de modo exageradamente teatral, porque se ha publicado en un medio una noticia en base a una filtración y luego incitase a otros a contactar con ese mismo medio para que le filtren información y publiquen lo que sea que le interesa que se difunda. Incongruente e infantil. Pero este es el mundo que entre todos hemos construido. Unos por acción y otros por omisión. Un mundo en el que la injusticia adquiere carta de naturaleza con cimientos tan incongruentes como absurdos.





