El cirineo | Una propuesta de itinerario para el próximo Miércoles Santo de la Paz y Esperanza

Cada año, por estas fechas, las distintas corporaciones penitenciales cordobesas celebran reuniones de día en el seno de la Agrupación de Cofradías para proponer ajustes o cambios en aras de mejorar todo lo que sea susceptible de ser mejorado, con vistas a la próxima Semana Santa. Al igual que sucede cuando se trata de fútbol -todo español que se precie lleva dentro un seleccionador- muchos cofrades habrán imaginado mejoras en el itinerario de sus cofradías (y de otras) para evitar los horrorosos cortes en los cortejos y los temidos parones -todo un coñazo insufrible para el espectador (no digamos para el nazareno-.

Así que, con permiso y con perdón, voy a hacer gala de mi condición de hermano de la Paz y Esperanza para hacer una propuesta de itinerario para la cofradía capuchina, considerando las circunstancias actuales. Un itinerario que lanzo a los cuatro vientos y le ofrezco a la nueva Junta de Gobierno de la Hermandad, en la esperanza de que, ya que ésta sí parece querer escuchar al hermano, al contrario de lo que sucedía en épocas dictatoriales y sordas, felizmente pasadas, tengan a bien hacerla suya o tomar de ella lo que les plazca.

Partamos de varias premisas que han de servir de puntos de partida. La primera es la necesidad de adelantar el paso por la carrera oficial, con el objetivo de evitar el bochornoso horario discotequero de llegada a Capuchinos que la cofradía ha sufrido en los últimos años. Ayudaría también adelantar media hora el comienzo de la carrera oficial el Miércoles Santo, el día que más tarde empieza, desde luego, así como reducir el tiempo de paso de las cofradías, pero eso no está en la mano de una sola hermandad, aunque ahí lo lanzó, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, a ver si alguien recoge el guante. Un auténtico disparate y un infierno para nazarenos en general y niños en particular, que hay que evitar a toda costa, a menos que queramos que un cortejo que ha llegado a estar conformado por casi 800 nazarenos (bandas, servidores y costaleros aparte) siga reduciéndose alarmantemente por obra y gracia de la inacción del equipo dictador, perdón, dirigente, preocupado en otros menesteres.

Otra de las premisas de partida es la firme creencia de que existen puntos del recorrido que considero irrenunciables, como San Zoilo o San Miguel, por lo que implican desde el punto de vista histórico y sentimental y los Jardines de la Merced (aquí estoy convencido que algunos no compartirán mi opinión) por ser un punto estratégico del recorrido que la cofradía debe conservar. Más allá de eso mi posición es evidente: recortar drásticamente el itinerario y llegar mucho antes a casa. Por ello entiendo que la Paz debe dejar atrás el absurdo recorrido de ida, que nada tiene que ver con la historia de la cofradía y que, además, no aporta absolutamente nada.

Carece de sentido que la cofradía transite por enclaves insípidos como la Victoria o Doctor Fleming, pero también por sitios como la Trinidad, toda vez que no es estrictamente necesario, porque existen otras posibilidades. Modificar el orden de paso por carrera oficial, logrando, por ejemplo, pasar por delante del Calvario, siendo la segunda cofradía en transitar por la Catedral, permitiría acceder al itinerario común por un camino mucho más natural, a través de Capitulares, la Calle de la Feria y la Cruz del Rastro. Es cierto que el recorrido más corto para llegar a ese eje pasaría por bajar por la plaza del Císter pero pienso que la Paz no debe renunciar a San Zoilo y San Miguel, dos puntos íntimamente ligados al itinerario histórico de la Paz y Esperanza. Además, considero también irrenunciable pasar por el hogar de las Capuchinas. Por tanto, mi propuesta de ida sería realizar un recorrido idéntico al que hacía la cofradía hasta hace unos años, por Torres Cabrera, San Zoilo, San Miguel, Barqueros, Alfonso XIII y Capitulares, para bajar hasta la Cruz del Rastro por San Fernando.

Concluida la carrera oficial no quedaría más remedio que regresar al centro de la ciudad por Magistral González Francés, Cardenal González y la Calle de la Feria. A partir de ahí, y siempre en la búsqueda de reducir el itinerario y lograr una hora de entrada razonable, mi propuesta pasa por atravesar Capitulares y la calle Alfaros. Desde ahí se subiría por Isabel la Católica y se buscarían los Jardines de Colón desde donde se llegaría a Capuchinos. Hay que reconocer que el tramo que abarca desde la calle Alfaros hasta los Jardines implica una considerable complejidad para las cuadrillas y, sobre todo en el tramo de Colón, entre Isabel la Católica y la gasolinera (es absurdo entrar en los jardines por el lado de las paradas de autobús que se encuentran frente a la fachada principal de la Diputación, como se hizo en la procesión de regreso de la coronación pontificia de la Virgen de la Paz y Esperanza) es rotundamente feo, horrible, sin paliativos.

Pero ningún recorrido será absolutamente perfecto. Y la alternativa es renunciar a los jardines o repetir el interminable recorrido de regreso que la cofradía viene haciendo en los últimos años, subiendo hasta la calle Cruz Conde y desde ahí llegando a Caño y Manuel María de Arjona. Un recorrido «tirando hacia arriba» desde la Cruz del Rastro hasta Cruz Conde es un auténtico “matahombres” para cortejo y cuadrillas y provoca cortes y parones; y el riesgo de que el palio se quede colgado en varios puntos del itinerario. Admito que Alfaros también tira un poco hacia arriba, pero, en mi opinión, no es comparable.

Además el itinerario que propongo es mucho más corto y permitiría llegar al templo a una hora normal. Repito que no es un recorrido perfecto, pero pienso que es el mejor posible. Un recorrido que posibilitaría reducir en mucho la presencia de la cofradía en la calle, llegar a una hora similar a la que siempre fue la hora de llegada de la cofradía y evitaría que muchos niños abandonasen el cortejo, como ha venido ocurriendo en los últimos años. Un itinerario que cuida a costaleros, a nazarenos e incluso al público, condenado a esperar, en la última época, hasta horas intempestivas la llegada de la cofradía a los Jardines, cenit del Miércoles Santo de la Paz, y a la plaza de Capuchinos. Un recorrido que pongo humildemente encima de la mesa, con la esperanza de que pueda servir de algo y que, entre todos, logremos racionalizar una estación de penitencia que algunos han convertido en absolutamente irracional. Dicho queda.