El cirio | Las mamás capillitas

El papel de una madre en un hogar cofrade es vital en la vida e incluso para la Semana Santa. Sin ellas seguro de que las cosas irían peor. Si no existiera, habría que inventarlas. Donde se ponga una madre… Estoy seguro de que todo el mundo que lea este Cirio, se sentirá identificado con muchas situaciones.

Para los que no tengan ni idea, una «mama capillita» es una madre cofrade que, aunque te diga que no, termina yendo a por tu papeleta de sitio y te la deja guardá para que no la pierdas.

Una mamá capillita te espera al final de la procesión en la que sales de nazareno con un buen bocadillo, hecho con amor, de lo que más te guste (lomo con mucha mahonesa) y de postre unas torrijas del Roldán o de Hidalgo para aliviar el cansancio.

Una mamá capillita te pide en Cuaresma esa marcha que todos conocen y silban y que es de melodía muy bonita, pero que ella no conoce el nombre, y si no se lo inventa “Niño, ponme esa marcha que suena tanto ahora, que es muy bonita y la tocan mucho, no se que coronada».

Una mamá capillita te saca la túnica un mes antes de la salida procesional, para probártela por si has crecido, que se vaya aireando y plancharla.

Una mamá capillita es aquella que te dice en verano: “Niño, quita las marchas que no es época de santos, ni de Semana Santa”. Pero luego bien que te pide que le pongas «Pasan los Campanilleros».

Una mamá capillita te reconoce de nazareno a 3 km de distancia, con niebla, con el cuerpo de acólitos del Sepulcro y de noche, solo por la forma de andar.

Una mamá capillita cuando sales de nazareno y está justo delante tuya te habla como si estuviera contándote un secreto y hablando bajito: “Shh shh, ¿quieres agua o algo? ¿Cómo vas? Tus primos están en tal calle, salúdalos cuando la veas que les hace mucha ilusión”.

Una mamá capillita entiende de pregones, aunque no haya visto uno ni cinco minutos. “A mi el del Rafa Serna es que me encanta”

Una mamá capillita es aquella que cuando eras chico te ponía en primera fila y te decía cómo tenías que pedir cera “Pídele a ese, que tiene mucha».

Una mamá capillita es aquella que te paga las cuotas de la Hermandad rigurosamente cada año (aunque se queje).

Si tenéis madres así, comedlas a besos y compradle un buen cartón de churros y chocolate. Y si las habéis tenido y ya no están con vosotros, mirad al cielo y mandad miles de besos dando gracias a Dios por la madre que tuvisteis.