El día en que fundaron la Hermandad de Los Panaderos

Cada 3 de febrero se vive de un modo extremadamente singular en el seno de la Hermandad de los Panaderos. No en vano fue tal día como hoy cuando, según cuentan los anales de la corporación hispalense, fueron aprobadas las primitivas Reglas de la Hermandad del Sagrado Prendimiento de Cristo y Nuestra Señora de Regla. Ocurrió un 3 de febrero de 1601 y las documento fue aprobado y sancionado por el Provisor del Arzobispado hispalense, el Dr. D. Luciano de Negrón.

Según se recoge en la historia de la hermandad, existe constancia de que en 1610 la corporación recién constituída habitaba en la iglesia parroquial de San Pedro. Una circunstancia que se prolongó hasta que en el segundo tercio del siglo XVII se trasladó a la parroquia de Santa Lucía, enclave en el que llegó a disponer de capilla pro­pia en el lado del Evangelio del templo. Como es sobradamente conocido, la vinculación de la Hermandad con el oficio de la panadería está acreditada documental­mente desde el siglo XVIII, por lo que popularmente se la conoce bajo el sobrenombre de “Los Pa­na­de­ros”. Por entonces, el día tradicional de su estación penitencial era el Jueves Santo.

En en octubre de 1826, en pleno siglo XIX, y tras las importantes vicisitudes que sufrieron buena pare de las hermandades sevillanas, el Real Consejo de Castilla aprobó unas nuevas Ordenanzas. Sin embargo, habrían de venir épocas duras aún, ya que a raíz de la Re­vo­lución de 1868, la parroquia de Santa Lucía quedó cerrada al culto, motivo por el cual la Her­man­dad se vio obligada a peregrinar hasta encontrar acomodo en primer lugar en el extinguido convento de Nuestra Señora de Conso­la­ción (Los Terceros), y posteriormente en la parroquia de San Marcos, llegando a salir desde las iglesias de Santa Marina y San Román.

1890 y tras los sufrimientos acaecidos, se convirtió en una fecha esencial para la hermandad a resultas del nombramiento de Su Alteza Real la Infanta María Luisa Fer­nanda de Borbón, Duquesa de Montpensier, como Hermana Mayor Honoraria. Desde entonces la corporación utiliza el título de Real que fue ratificado en el año 2001 con la aceptación de S.M. El Rey D. Juan Carlos I del título de Hermano Mayor Honorario.

Desde 1895, la Hermandad procesiona en la tarde del Miércoles Santo y un año después, en diciembre de 1896, y con el be­ne­plá­cito del Cardenal Marcelo Spínola, la Hermandad del Prendimiento se fusionó con la de los maestros alarifes de San Andrés, cuyo origen se remontaba al primer tercio del siglo XVI, contando desde en­tonces con Capilla propia en la antigua calle de Quebrantahuesos, actual Orfila.

Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder en su Prendimiento fue tallado por el ilustre imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci en unión de las figuras secundarias del misterio del Prendimiento, estrenándose el conjunto en la tarde del Miércoles Santo de 1945. Resalta en la efigie su mansa y serena actitud, permaneciendo estante y con las manos abiertas en actitud de entregarse a la turbamulta que se disponía a prenderle. Su rostro, de trigueñas carnaciones, conmueve por la misericordiosa expresión que emana de su entristecida mirada y anhelantes labios entreabiertos.

Por su parte, María Santísima de Regla es una imagen de candelero para vestir que se ha venido atribuyendo tradicionalmente a la gubia de Luisa Roldán, “La Roldana”, aunque no se conserva documentación que acredite esta presunción. Es más, las transformaciones sufridas por la obra dificultan notablemente su correcta catalogación, aunque es indudable que nos encontramos ante una escultura sevillana de altos quilates artísticos, realizada en la segunda mitad del siglo XVII.

Sus rasgos, alejados de todo patetismo, logran transmitir un inefable sentimiento de dolor contenido: leve inclinación de la cabeza, cejas rectas, mirada baja por la que se escapan dos lágrimas, ligera acentuación de las mejillas, labios entreabiertos y resalte en el pliegue del cuello. Sus manos, de modelado blando, se encuentran entre las más delicadas de la Semana Santa hispalense; en la izquierda, como singular atributo de su patronazgo sobre los panaderos sevillanos, porta una espiga de oro que fue labrada en 1989.

Existe constancia de las restauraciones acometidas sobre la sagrada efigie por parte de Gumersindo Jiménez Astorga en 1877, Sebastián Santos Rojas en 1949 ‑a la que se debe su actual policromía-, Luis Álvarez Duarte en 1971, José Pérez Delgado en 1979 y Enrique Gutiérrez Carrasquilla en 2005-2006. A las anteriores deben sumarse las dos intervenciones anónimas de 1825 y 1938.


Fuente documental | Hermandad de los Panaderos