El fotógrafo Tomás De la Yglesia y el hermano mayor de la Paz y Esperanza protagonizan un duro cruce de declaraciones por el uso de una fotografía presuntamente «recortada» y «robada» para anunciar un evento

En las últimas horas las redes sociales se han visto alteradas por un intercambio de impresiones entre un conocido fotógrafo cordobés, Tomás De la Yglesia Bocero, y el hermano mayor de la Hermandad de la Paz y Esperanza, Enrique Jesús Aguilar Amil, que se han enzarzado en una discusión pública sin mayor trascendencia de no haberse realizado en el segundo de los casos como máximo representante de una corporación penitencial cordobesa. Al parecer, todo ha comenzado por la utilización sin permiso de una fotografía recortada de De la Yglesia. Un uso que el artista ha denunciado a través de su perfil público de Facebook manifestando su lógica indignación, más por el hecho de que su nombre haya sido recortado que por la utilización y, sobre todo por la «solución» adoptada por los responsables del entuerto. 

En este sentido, De la Yglesia, con quien este medio se ha puesto en contacto, explicaba que «más de 12 horas han pasado ya – cabe destacar que esto sucedía pasadas las 12 de la madrugada de este miércoles – de la publicación de un cartel cuya fotografía es ROBADA. Más de 5 horas han pasado desde que me puse en contacto con el Hermano Mayor exigiendo la eliminación de la publicación de todas las redes sociales, y ahí sigue. Encima siendo bueno de dejar resubirlo si incluyen en el cartel mi autoría.

Me responden añadiendo el nombrecito en el pie de foto cosa que no he pedido ya que si se difunde el cartel ya no se vería. Además se excusan en que no sabían que era mía la fotografía, que pensaban que era de otro fotógrafo que les había hecho un puerta cerrada. Que les había llegado así recortada a WhatsApp… Si os fijáis y aunque tengáis un poco de vista cansada aparece bien clara la marca de agua en la fotografía, a la altura del cíngulo del Señor.

La cosa está clara, ¿No? Luego cuando llegan quejas o denuncias serán sorpresas, en fin. Me da un poco de alivio que no soy el único al que le ha pasado algo con esta cofradía«.

Una denuncia pública que ha recibido la adhesión en redes sociales, incluso de hermanos de la cofradía del Santo Ángel, y una sorprendente respuesta pública del propio hermano mayor de la corporación capuchina, Aguilar Amil, que se expresado en los siguientes términos: «Creo que hemos hablado por teléfono y se han quedado clara las cosas o al parecer eso me creía, pero por su comentario creo que no han quedado las cosas claras.

1. La fotografía no es ni mucho menos ROBADA como dice, la fotografía se ha cogido de redes sociales tal y como estaba, sin firma y sin nada, por lo que no se sabía que era de Usted.

2. Usted no se ha puesto en contacto conmigo como dice en su publicación, porque ha sido al revés, yo como Hermano Mayor me he puesto en contacto con usted para pedirle disculpas en nombre de mi Hermandad y es más, hasta le he dicho que si era su deseo la quitábamos del cartel que hemos publicado, y me ha dicho que no hacia falta, que solo quería que apareciera su nombre.

3. En el texto que aparece en el cartel se ha puesto su nombre como autor de la fotografía y aún así me ha dicho que quería que apareciera en el cartel.

4. No es una excusa el no saber que la fotografía era suya, pues si está en redes sociales no somos adivinos de saber que esa fotografía pertenecia a usted.

5. Si usted cree conveniente interponer una denuncia está en su derecho, si lo cree conveniente interpongala y ya dirá un Juez quien tiene la razón.

6. Si usted no es el único que no opina bien de mi Hermandad, le aconsejo que no haga fotos de Nuestros Sagrados Titulares, porque todos los fotógrafos que vienen a nuestra casa, se le trata con el mayor respeto posible y se le posibilita todo lo que está en nuestra mano.

Vuelvo a decirle lo que le he dicho por teléfono, que en nombre de la Hermandad le pedimos disculpas por este desagradable error».

Un cruce de declaraciones del que subyacen varias cuestiones intrínsecas, desde el escaso respeto que perciben en multitud de ocasiones, más allá de este asunto en particular, buena parte de los fotógrafos que realizan su trabajo o desarrollan una actividad, profesional o no, en el seno del Universo Cofrade, que es esencial en lo que de difusión de lo que las cofradías representan supone, hasta el uso de las redes sociales de manera pública, por parte de determinados actores de la vida pública de las cofradías, para responder de cierta manera, hablando en nombre y representando a instituciones que tienen tras de sí décadas o siglos de historia, y, por ende, a miles de personas, que pueden compartir o no determinados comportamientos, planteamientos, expresiones o reacciones a posibles errores humanos, por más que un cabildo de elecciones haya otorgado una mayoría suficiente para gestionar lo que es de todos. Las imágenes son irrefutables, y las expresiones, también. Saquen sus propias conclusiones.