Es en el cuidado de los pequeños detalles donde se ponen de manifiesto las grandes hermandades, cuya condición trasciende de un patrimonio heredado o el que se traduce en estrenos derivados de un considerable potencial pecuniario. Así lo evidenció una vez más una de las corporaciones que los últimos tiempos se viene significando de una manera más palpable en el cuidado del detalle y en su vocación social, puesta de manifiesto en el desarrollo de múltiples iniciativas que ahondan en la sensibilización de la Cofradía en un campo que no siempre gozó del cuidado y de la prioridad que debiera en la cotidianidad de las hermandades cordobesas.
Ocurrió este Viernes de Dolores. Fue un hermosísimo evento enmarcado dentro de los Actos del XXV Aniversario del Señor del Silencio. La Hermandad del Amor recibió a un grupo de niños de la Asociación de Autismo de Córdoba, poniendo en práctica las palabras del Papa Francisco que alienta a romper elaislamiento de quien sufre autismo, y sobre todo de los niños autistas, los niños del silencio. Una sensibilización que evidencia la corporación del Cerro que, a través de la nota pública emitida al efecto solicita tener «presente que este trastorno se encuentra presente en unas siete mil familias».
Y así fue. En la tarde de ayer la Asociación, representada por unos niños, hizo entrega de un codal de cera que iluminará el paso de misterio de Jesús del Silencio este Domingo de Ramos. Un evento en el que se compartió un rato de disfrute con ellos y en el que los niños visitaron a los Titulares de la cofradía que se encontraban ya preparados para la próxima Estación de Penitencia y en el que el presidente de la Hermandad les hizo entrega de un pequeño recuerdo consistente en una fotografia de Nuestro Padre Jesús del Silencio y un broche de la Hermandad. Un hermoso gesto con los Niños del Silencio para que siempre lleven a su lado al que fue despreciado por este mundo ignorante incapaz de comprender su mensaje. Un nuevo y gratificante ejemplo de la Hermandad del Amor para la Córdoba Cofrade a escasas horas de Encarnarse en cofradía a inundar de Amor cada rincón de la ciudad de San Rafael.






