Hay gestos que están cargados de un profundo simbolismo. Gestos dotados de una especial sensibilidad que trascienden de su mero significado material para erigirse en auténticas metáforas que materializan las más profundas devociones que laten en el alma de aquellos que los realizan.
Así ha sido el gesto que, con motivo de la celebración de la festividad de la Asunción de la Virgen María, ha querido tener la Hermandad de la Expiración. Un hermoso gesto en forma de humilde, a la par que significativa, ofrenda floral a una de las representaciones de la Asunción de la Madre de Dios más profundamente relacionadas con la más honda tradición de la ciudad de Córdoba, la Virgen de los Faroles, una presencia que forma parte indisoluble de la imagen de Córdoba. Cabe recordar que fue allí donde la corporación de San Pablo situó el altar que instaló con motivo de la pasada procesión del Corpus Christi.
Se conoce como La Virgen de los Faroles al altar situado en el exterior del muro norte del Patio de los Naranjos. Un altar presidido por una virgen Asunción rodeada de 11 faroles dentro protegidos por la reja exterior. Hasta 1928, existió una virgen de Antonio Fernández Castro, que quedó destruida en 1928 a causa de un incendio.
A raíz de aquel suceso, el Ayuntamiento de Córdoba encargó a Julio Romero de Torres su reposición. No obstante, la actual virgen existente, es una copia de la original de Julio Romero, que fue trasladado al museo que el pintor tiene en la ciudad.






