El Niño de la Esperanza

Querido lector de cruce de gallardetes:

Este cuarto domingo de adviento se inunda de esperanza, por coincidir dicha jornada, con la festividad de Nuestra Señora de la Esperanza. María, es una figura esencial para entender este tiempo de adviento, ya que sin su sí gozoso, el verbo jamás hubiera acampado entre nosotros. Por ello, yo hoy me atrevo a afirmar que si mayo es el mes de la Virgen y en octubre, nos acercamos a ella a través del Santo Rosario, indudablemente, también diciembre es el mes de la Virgen, culminando estos días de amor a María con la celebración de Santa María Madre de Dios el día 1 de enero.

Hoy, preparamos esta última etapa del adviento de la mano de María. Se me viene a la cabeza por ejemplo ese villancico de “…….la Virgen sueña caminos….”, por ello, en estos instantes, en los que María en su advocación de la Esperanza luce radiante en gran cantidad de localidades andaluzas, os invito a mirar mucho más de lo externo y devocional y profundizar con María en su corazón, para así, soñar caminos nosotros también y preparar nuestro corazón para que Jesús nazca el próximo día 25 de diciembre.

Es Jesús quien viene de nuevo a nuestros encuentro, es Dios con nosotros, es el niño de la Esperanza el que nace en nosotros, por ello, miremos a María, acunémonos en su regazo para así poder soñar con Dios, descansar en Dios, que nuestros sueños, sean los sueños y caminos que Dios tiene preparados para todos y cada uno de nosotros.

Viene el Niño de la Esperanza, viene para salvarnos, María nos lo entrega como el mayor de los presentes, así que evitemos lo efímero y hagamos del Niño de la Esperanza nuestro proyecto de futuro, nuestro proyecto de vida. Que Jesús, sea el centro de todo.