El Papa nombra a Córdoba en su primer discurso en España y apela a la convivencia frente a las polarizaciones

León XIV cita la convivencia histórica en Córdoba y Toledo y reivindica una cultura del encuentro ante los Reyes en el Palacio Real

El Papa León XIV ha incluido una referencia explícita a Córdoba en su primer discurso oficial en España, pronunciado en el Palacio Real de Madrid ante los Reyes de España, representantes institucionales, del mundo cultural y del cuerpo diplomático, en una intervención de marcado contenido político y social en la que ha apelado a la superación de las polarizaciones y a la defensa de la dignidad humana como eje central del orden internacional.

En su alocución, el Pontífice ha recordado la experiencia histórica de convivencia en la Península ibérica, subrayando que “la presencia del islam en la Península ibérica, por ejemplo, constituyó una realidad política, cultural y religiosa de larga duración”, y ha añadido que durante ese periodo “no sólo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos”, citando expresamente como ejemplo de esa convivencia a “ciudades como Córdoba y Toledo”.

Un discurso de fuerte contenido político ante las autoridades del Estado

Tras el saludo inicial del Rey Felipe VI, León XIV ha iniciado su intervención con un mensaje dirigido a España en el que ha agradecido “su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos”, en el contexto de su primer viaje apostólico al país.

El Papa ha advertido igualmente contra determinadas dinámicas contemporáneas al señalar la necesidad de “huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos”, en una reflexión en la que ha alertado del riesgo de simplificaciones ideológicas en el debate público.

Asimismo, ha subrayado que “la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada”, insistiendo en la necesidad de reforzar la cultura del diálogo y la construcción de consensos.

“La cultura del encuentro” frente a la confrontación social

En otro momento de su intervención, León XIV ha afirmado que “vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación”, defendiendo la idea de que “no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”.

El Pontífice ha apelado a una visión de la realidad social basada en la complejidad y no en la simplificación, al invitar a “abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad”.

En esa misma línea, ha advertido de que la época actual “clama en lo más profundo por la paz, por un nuevo conocimiento de la persona humana y de su dignidad inviolable, por la civilización del amor”, reivindicando la centralidad de la persona en cualquier construcción social y política.

Referencias a la tradición cristiana y a grandes figuras espirituales

Durante su intervención, León XIV ha recordado el vínculo histórico entre España y la tradición cristiana, evocando la figura del apóstol Santiago como origen simbólico de la evangelización del país, lo que ha descrito como “el vínculo antiquísimo entre la fe cristiana y esta tierra”.

Asimismo, ha incorporado referencias a San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Ávila y San Ignacio de Loyola, en el marco de una reflexión en la que ha defendido, junto a la línea del Papa Francisco, que “la realidad es superior a la idea”, y ha reivindicado la necesidad de una espiritualidad comprometida con la historia.

El Papa ha insistido en la importancia de una “mística con los ojos abiertos, no ajena a la historia”, y ha defendido que la vida pública necesita “hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz; en el fin, un posible comienzo”.

Tecnología, educación y responsabilidad social

En su análisis de los desafíos contemporáneos, León XIV ha advertido sobre el impacto de las nuevas tecnologías, afirmando que estas “se han convertido en un entorno artificial en el que nuestras opciones fundamentales se ponen a prueba”, donde “los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte”.

Frente a ello, ha defendido la necesidad de reforzar la educación, la investigación y la cohesión social, señalando que “es necesario dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación”.

Asimismo, ha subrayado que “la seguridad, que con demasiada frecuencia nos ilusionamos que provenga de las armas y los muros, madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo”.

Llamamiento a la unidad y defensa del derecho internacional

En el tramo final de su intervención, el Pontífice ha reiterado su agradecimiento a España por su compromiso internacional, señalando que dicho compromiso “se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos”.

Ha animado igualmente a las autoridades españolas a fomentar el diálogo interno y la cohesión social, teniendo en cuenta “las perspectivas de los pobres y los jóvenes al imaginar el futuro”, así como a impulsar el proyecto europeo “no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana”.

El discurso ha concluido con una bendición final en la que el Papa ha expresado: “¡Que Dios bendiga a España!”, cerrando así una intervención en la que Córdoba ha quedado inscrita como símbolo histórico de convivencia cultural y religiosa en el marco del primer gran mensaje del Pontífice en territorio español.