Advertisements
El Capirote, Opinión, Sevilla

El problema

Tras más de diez años celebrándose, la parroquia de los Santos Mártires de Málaga ha decidido cambiar el Corpus Chico que en domingo procesionaba junto con un trono con San Ciriaco y Santa Paula y otro con la Virgen del Carmen. Tres tronos que este año no salieron a la calle y una procesión, la del Santísimo, que ha sido sustituida por una claustral por el interior de las naves del templo. Una de las razones que se han tomado para ello fue el escaso público que venía presenciando esta procesión. Y no ha pasado nada.

En Sevilla pudo comprobarse cuánto público acompañó a Jesús Sacramentado de San Isidoro. Fue tan rápida la procesión que hay quien afirmó que aquello parecía el AVE ante la fugacidad de su transitar por las calles próximas a la parroquia. Ni qué decir tiene que de seguir así los próximos años podrían ofrecernos una configuración distinta. Hay quienes culpan al Consejo del exceso de procesiones eucarísticas que apenas tienen público tanto dentro como fuera de las filas. Porque díganme qué sentido tiene salir a dar testimonio cuando no hay prácticamente nadie.

Pero parece que esto no cala en quienes se empeñan en una procesión más, sin caer en la cuenta que un recorrido por el interior del templo con la Sagrada Forma vendría a significar lo mismo. Es más, sería de agradecer porque no habría una movilización de efectivos de seguridad ni comisarías que apenas cuentan con dos o tres policías. Que no suceda una desgracia, porque nos íbamos a llevar las manos a la cabeza y luego vendrían a tirarnos los trastos los que están en contra de las procesiones cuando dentro de este mismo sector también están quienes creemos que, de seguir así, se nos irá de las manos el tren de la cordura, si es que todavía estamos a tiempo de cogerlo.

Este domingo, por ejemplo, pueden comprobar el público que había contemplando el Corpus extraordinario en el Juncal. Y si echamos manos de hemeroteca las noticias sobre el gran número de procesiones y el escaso público es ya una tradición que, a  pesar de prolongarse en el tiempo, olvidamos cuando pasamos la página del almanaque. Mayo, con las cruces, y junio, con las procesiones eucarísticas, son un auténtico dolor de cabeza para el ayuntamiento, pero aquí parece que da igual porque llega un nuevo año y se continúa en la misma tesitura. Nadie parece decir “hasta aquí hemos llegado”, y buscar nuevas fórmulas.

Podrían contemplarse las imágenes de las procesiones eucarísticas, de las cruces e incluso hacer un estudio de a cuántos impedidos se visita, pero nada de esto parece que tendría importancia porque la situación es ya más que preclara y nadie parece darse por vencido. Prácticamente es insostenible, y parece que ya solo queda una desgracia para darnos cuenta de que la policía estaba cortando el tráfico a una cruz de mayo que solo contaba con tres componentes. Ojalá no ocurra.

Advertisements

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información. ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: