Suspira el ángel abrumado ante las múltiples novedades que la prensa morada dejó por la ciudad con el comienzo de una nueva Cuaresma aunque después comprobase, tras leer y leer, que lo que algunos publicaban podían haberlo sacado perfectamente a finales de otoño y nadie lo habría notado.
Suspiros alados por la ocasión que el periodista que se consideraba el mismísimo Pico della Mirandola dejó pasar en la entrevista que realizó a uno de los más ilustres cofrades cordobeses hablando de lo menos interesante que con él pudo tratar.
Suspira el querubín por no partirse su frágil pecho de risa al conocer que el que abrió la boca y desveló un enorme secreto acabó enfadado al ver el mismo publicado por parte de los pacíficos, cuando todo el mundo sabe que se dedicó a pregonar lo que nadie debía saber a todo bicho viviente.





