El Suspiro del Ángel | Agazapado, esperando nombramiento

serpiente

Suspira el querubín por un capataz agazapado que está esperando su momento, como esos entrenadores sin equipo que esperan que echen a algún compañero para coger el banquillo. Este capataz no tiene equipos pero sí dirige a varios equipos, pero quiere uno más como la décimo sexta el Real Madrid y manda emisarios para que le allanen el terreno de juego.

Susurra el serafín, muy suave como el ronroneo de un gato, por esos enviados del Maligno que se visten con piel de cordero y le cuentan un chismecito que no es verdad, que es de manteca como el gato karateca, y meten por medio a artistas con apellido palaciego de ciudades señoriales donde tienen potencia, pero no tanta como la mentira del chismecito.

Suspira el ángel por dos papas que son un poquito menos Benedicto y Francisco, pero que se reparten los pueblos cuando coinciden los eventos. Y si coronar es bonito, más bonita es una magna, o más bonito aun es tomar una decisión después de otra magna, aunque esa es cosa del colegio cardenalicio y por ahí no se atreve ni a sobrevolar el ángel caído.