Suspira el querubín por algún profesional que lo fue tanto que usó el veto con un medio más que un presidente de los Estados Unidos con el Congreso, cuando la mayoría es del otro partido. Tanto lo usó que un día se le escapó y a todos rogó, menos a los vetados, porque ser engreído no tiene fecha en el calendario que se le acaba y le está dando el fin de fiesta con su desliz.
Susurra el serafín por esos antiguos amigos que ahora se miran desde la distancia y casi la indiferencia, más de uno que del otro, porque en toda separación uno es el que deja y el otro el que sufre.
Suspira el ángel porque a uno le sonríe el éxito que le ha regresado como al grupo que llevaba años sin tener un tema que sonara en Los 40, mientras al otro le salta el tocadiscos siempre con la misma canción.





