Suspira el querubín porque hay personas, sectores y etnias que están estigmatizadas por su afición a beber la cerveza a sorbos de caña y con aroma a ensayo de costaleros. Dicen que los que se ponen el tricornio son más aficionados a una taberna que aquel cantante que le hizo un himno a las vírgenes de Sevilla.
Susurra el serafín por esos pobres costaleros a los que se asocia a la foto de El Pali descamisado con la copa de manzanilla y no se habla de otros gremios que la cerveza se la toman en caña, copa y maceta y ese vaso último les sirve para los cubatas que vienen detrás.
Suspira el Ángel por los señalados con el dedo acusador de los nuevos puritanos y pide por sus pecados, pues son los mismos o peores de los que acusan a otros. Que para recordar a alguno sereno hay que hacer una sesión de hipnosis regresiva.





