Suspira el querubín sorprendido al leer en hojas de periódico hispalense cómo se intenta criticar el resultado sin atacar al autor, pues el mismo debe ser poderoso y entonces se buscan las vueltas para decir que el malo es el autor intelectual pero no el material y olé ahí la valentía del torero de paz.
Suspiros alados por un clero castellano que no sabe tan bien como la sopa castellana y que prefiere un fino «todosssss por igual colegasssss a esssssta essssss» tras hornazo que un buen «tos por iguá valienteee a esta eh» con regusto a gazpacho.
Suspira el ángel por un ayuntamiento que no contribuye a aclarar itinerarios porque cuando tiene que quitar los obstáculos para que prueben las cofradías se le va el santo al cielo y se deja la farolita oportunamente por medio.





