En la situación que nos hallamos, inmersos en una crisis sanitaria de proporciones inimaginables hace tan sólo unos meses, cualquier gesto se convierte en ejemplo fehaciente del compromiso solidario de las hermandades, conscientes de que su labor trasciende de la mera manifestación pública de fe, traducida en vía crucis o procesiones. Una verdad irrefutable que se demuestra con miles de ejemplos.
Es el caso de la última muestra de solidaridad, que hace enorgullecerse de formar parte del universo cofrade, realizada por la hermandad de La O, cuyo taller de costura ha dejado por unos días de realizar las tareas textiles para las que fue concebido, para ocuparse de otros menesteres mucho más importantes en estos tiempos de carestía de medios derivada de la necesidad propiciada por la pandemia.
Una labor que se ha enfocado en la elaboración artesanal de más de un centenar de mascarillas destinadas a la residencia de la Obra Pía de la Parroquia de San Juan y Todos los Santos, conocida popularmente como la Trinidad, donde habitan decenas de personas que son grupo de riesgo y que por tanto precisan de este bien, en estos momentos, escaso.
Un loable gesto que ha sido agradecido públicamente por el párroco de la Trinidad, José Juan Jiménez Güeto y que demuestra la verdadera dimensión de las hermandades que están exactamente donde deben estar cuando más se las necesita.





