Habrá público que vea diferencias abismales entre dos mundos que serán objeto de este artículo. El mundo de las cofradías y el mundo del toreo no comparten a priori nada más allá del bordado y el sentimiento que se les tiene o el odio que levantan. Sí, porque en un alto porcentaje el cofrade ama el arte del toro, y el aficionado taurino respeta y comparte las creencias de las cofradías.
Buena muestra de que lo que les digo es cierto, son los museos y vínculos creados durante años por toreros y hermandades, y que en muchas ocasiones son de interés público hasta el punto de existir colecciones dignas del museo taurino más reputado. Un buen ejemplo para comenzar quién sabe si una serie de artículos que viajen por esos pequeños pero enriquecidos museos taurinos en distintas cofradías, es el de la Hermandad de la Macarena de Sevilla.
La solera ama y regenta la Resolana -eso es sobradamente conocido-, pero la devoción y las miles de plegarias hechas por toreros hacia su Virgen no quedan atrás. Desde Joselito «El Gallo» hasta Dávila Miura, pasando por Manolete, muchos son los toreros que de un modo u otro se ven presentes en la historia torera de la Macarena y de una Sevilla que estos días se viste de fucsia y amarillo para parar la furia de ese toro que se llama devoción, y que durante unas semana inundó de incienso y cera lo que hoy colorea el albero de la Maestranza.
Entre nombres ilustres de toreros que rezan como hermanos de la Macarena encontramos a Rafael Martín Vazquez Bazán quien creciese en la calle Resolana junto a su hermano también torero y miembro de la Cofradía Pepín Martín. También pertenecía a la Hermandad el novillero, banderillero y apoderado Andrés Luque Gago, que como banderillero fue el primero en retirarse en la Real Maestranza de Caballería en una corrida de feria. Como nombre propio y como personaje del toreo que más vinculación histórica tuvo con la Macarena, destacamos la figura de Joselito «El Gallo», torero que regalase las famosas esmeraldas que prenden del pecho de la Virgen junto a la pluma de oro que el canónigo Muñoz y Pabón recibió como regalo como defensor de la idea de que los funerales del propio Joselito, se celebrasen en la Catedral a pesar de su origen humilde.
En la actualidad, uno de los toreros que ejerce su unión a la hermandad -incluso dentro de la Junta de Gobierno- es Dávila Miura, hermano desde el día que nació al igual que toda su familia. Dávila Miura estrenó en este 2018 su cargo como Consiliario dentro de la propia Cofradía. A él le dedicó el compositor Abel Moreno incluso un pasodoble que incluye los sones de la marcha «Macarena» como guiño a su devoción. Como muestra de la veneración y compromiso de la familia Miura, podemos rescatar el dato de que el abuelo del matador Eduardo Miura -ganadero- ostentó el título de Hermano Mayor de la Cofradía. La muestra física de la relación Macarena-Toreo la podemos observar en la misma basílica donde se exponen una serie de trajes de luces pertenecientes a históricas figuras del toreo como Manuel Rodríguez Sanchez «Manolete», César Girón, Antonio Bienvenida o Palomo Linares.
Para terminar de cerrar el círculo y dar una muestra totalmente esclarecedora, no podíamos olvidar el histórico momento que se vivió al poder retratar a la virgen de la Macarena ataviada con un luto impoluto para llorar la pérdida de Joselito «El Gallo» el 31 de Mayo de 1920 días después de su fallecimiento a causa de la cornada que el toro «Bailaor» de la ganadería de la viuda de Ortega le propinó en la barriga. Ese hecho que causo una gran conmoción en el mundo del toro, no pudo ser pasada por alto por el mundo cofrade y mucho menos por la Señora que tanta devoción acumula en el mundo del toro.






