El trabajo hay que pagarlo, no despreciarlo

Hace varios días, navegando por la red, encontré varios anuncios que coincidían con las palabras que amigos míos también me han comentado alguna vez que otra. Me dispuse a entrar en una página conocida donde se publican anuncios cofrades.

Por un lado, me encontré a ciertas hermandades, asociaciones cofrades (sí, las hermandades ilegales tan populares en los últimos años) y grupos de fieles que realizan estación de penitencia con sus sagradas imágenes. Bien, yo como músico que soy, me sentí insultado. En dichos anuncios, buscaban una banda entre 70 y 90 músicos, preferiblemente de primer nivel, vendiéndose como una hermandad cercana a una gran Semana Santa, cuando es un pueblo pequeño no tan cercano, en el cual las bandas que han ido han durado no más de dos años seguidos.

Por otra parte, asociaciones cofrades las cuales buscan banda/s para su/s titular/es, que se paguen ellos mismos el transporte y sin cobrar, solo se les darán bocadillos, siendo esto una gran oportunidad para la formación musical agraciada por tocar en dicho lugar, el cual no voy a comentar. Primeramente, hagan bien su función, entren en la Iglesia, y cuando sea conveniente, saquen sus pasos con sus imágenes a la calle, que están faltando el respeto a muchos músicos como yo.

Por último, nunca entenderé a aquellas hermandades o asociaciones que te llaman para un certamen, pero en las mismas condiciones que lo anterior. ¡GRATIS! O sea, no, ¡PAGANDO! ¿Dónde vamos a llegar?

Lo peor de todo esto no son las hermandades, asociaciones y demás que hacen estas publicaciones e intentan faltar el respeto indirectamente. Lo peor son aquellas formaciones que aceptan tan denigrantes “ofertas”, tirando por tierra todo su trabajo y por supuesto, el de los demás. Esto hace que todo el mundo cofrade se convierta en marketing y comercio casi en su totalidad.

El trabajo hay que pagarlo, no despreciarlo.