El viejo costal, Opinión

De lo que pasa y no pasa

En los procesos productivos existen pruebas de control de calidad, y de medidas, las piezas son juzgadas al instante con algún calibre, que por comparación le indica al operario si pasa o no pasa. Y claro el mundo del gusto y de la opinión personal no funciona así, es algo un poco más complejo, pero que no necesariamente ha de funcionar con la valoración de la mayoría, muchas veces necesito cuando me expreso esa especie de calibre.

He visto en estos días como se han ratificado los capataces de la hermandad del Rescatado de Córdoba, enhorabuena a la Hermandad y a los dos capataces. Quiero señalar especialmente el trabajo realizado por D. Carlos Quesada Márquez, con la cuadrilla del palio de la Virgen de la Amargura, aún me queda en la boca el regusto de su perfectísimo caminar por las proximidades de la Plaza de la Magdalena, camino de Puerta Nueva, una imagen que será difícil de olvidar, ese momento ha quedado grabado como uno de los “entrañables perfectos” de mi vida cofrade, D. Carlos ese es el camino, no hay nada más sencillo que hacerlo, y seguirlo hasta el mismo final.

He visto la extraordinaria labor de D. Manuel Jiménez como vestidor, una prueba de ello es la Virgen de la Victoria de Puente Genil, D. Manuel, llevo admirando su labor desde los lejanos ochenta, y su evolución es un compendio de saber hacer, de maestría y de saber prestar la justa valentía, de cada fruncido para sublimar la belleza de las benditas imágenes que sus manos presentan, sobrado de buen gusto, preciso y valiente. D. Manuel usted es otro de esos “entrañables perfectos” de mi vida cofrade, ese es el camino, no hay nada más sencillo que hacerlo y seguirlo hasta el mismo final.

Y ya que estamos señalando y hablando de la Virgen de la Victoria de Puente Genil, cómo no hacerlo de la floristería Montecristo, que tan acertada guirnalda de flores, a modo de marco, y centro a los pies, la rodea y realza, encuadrándola, me gusta.

He leído que “Cuando todo funciona como debe, lo normal es la continuidad” y así debería de ser, ¿No creen?, pero en mar de tormentas de nuestras cofradías, no siempre es así, hemos vivido caída de colaboradores de todo inexplicables, decisiones perdidas y quizás originadas por algún mal consejo, luego salimos esquilmados, o mejor dicho trasquilados, perdiendo en un cambiar por cambiar, y yo quedándome sin esos “entrañables perfectos” que tienen forma de motas de algodón que restañan las heridas sufridas por estos golpes de timón, solo por el cambio, cambios que tanto daño han hecho.

Lo que daría yo porque todos dispusiéramos de uno de esos calibres, que midiendo lo que vayamos a modificar, nos diese la garantía de que pasa o no pasa, y así acertar siempre.