El viejo costal | El yugo

La estola… esa tira de tela que llevan al cuello curas, diáconos, obispos y presbíteros. Dicen que es el yugo de Cristo, el símbolo del peso sagrado que cargan, como el pastor que lleva la oveja sobre los hombros. Y también recuerda al yugo de las bestias que araban la tierra, servicio, trabajo y utilidad, que es lo que siempre ha movido al campo y a la Iglesia de verdad.

Pero mira tú por dónde, que de quienes llevan estola ha salido este Reglamento… sí, ese que parece el más ambiguo que se ha escrito nunca. Y ya se sabe, si ambiguo, es traicionero. Porque uno lo lee despacio, con calma, y cuesta creer que venga de quien debería servir y no mandar. Ni es carga ligera, ni es ayuda, ni es guía. Mucho papel, mucha norma, mucha apariencia de orden… pero al final no sirve a nada ni a nadie. Este reglamento habría que rehacerlo entero, artículo por artículo, quitando duplicidades con la Agrupación de Cofradías, dejando a las juntas de gobierno decidir lo que es suyo, y evitando imponer obligaciones que no aportan nada. Y, sobre todo, entrando de una vez en los problemas reales, los de verdad, los que arrastran nuestras hermandades desde hace décadas.

Coordinar no es imponer. Ni se parece. Y hermanar a nuestras cofradías es tarea complicada, porque cada una es un mundo, con sus metas, sus intereses y sus historias. Tan distintas son que me da la impresión de que el Delegado Diocesano no ha visto, o no ha querido ver, las enormes diferencias que hay entre ellas.

Este Reglamento, aunque venga de quien porta estola, está lejos de servir, muy lejos. Y Córdoba ya sabe lo que pasa cuando se tocan cosas sensibles en la Agrupación o en las propias hermandades, guerras, divisiones y disgustos. Yo creo que quien lo ha escrito desconoce de verdad cómo funcionan las hermandades. Y hablo de sus equipos de gobierno, he conocido priostes que no habrían escrito dos líneas seguidas… y han sido los mejores que han pasado por una hermandad. ¿Y ahora qué? ¿Si no pueden acceder a la formación, por dinero, por falta de comprensión lectora o por dificultades para expresarse, ya no valen?

Ruego al Delegado Diocesano, a la Junta de la Agrupación y a cada Hermano Mayor que se sienten, que lo estudien con calma, que miren punto por punto este reglamento, que creo, descabellado y presenten la realidad, esa de nuestras cofradías, la de nuestras juntas, la de la falta de manos para tantos cargos y tantas obligaciones. Que el reglamento se acerque a la vida real y, por favor, que sea menos ambiguo.

¿De verdad creen que esto va a arreglar la pasividad de algunos consiliarios en la formación de los hermanos? ¿O el problema de las disputas que manchan la dignidad de las juntas, de los Titulares o de la propia cofradía?

Y a quienes sirven bajo una estola les pido, bajen a la realidad, al terreno, miren de cerca los problemas reales, la vida diaria del rebaño, las necesidades de quienes sirven en las hermandades. Sean servidores de verdad, no burócratas. Eviten duplicar funciones, trámites inútiles y pérdidas de tiempo.

Servir, y no servirse. Y trabajar bien, que para eso es el yugo.