El viejo costal | Votando y botando

El pasado domingo hubo quien votó, y además hubo quien botó, cosas de las elecciones y de las incomprensibles boberías de algunos, y puedo asegurar que haberlos los hay, si me refiero a bobos, hasta extremos, que ni la más calenturienta mente del más loco escritor de ciencia ficción pueda imaginar.

Hubo quien siendo muy afín, mostraba su disconformidad con el candidato único, agregándole a su nombre adjetivos, no precisamente superlativos, mientras blandía su papeleta en contra mostrándola abierta e insistía en seguir descalificando al candidato, ni que fuese familia del saliente que hoy botan.

Hubo quien siendo muy afín, hablaba y aplicaba el término, ese que tanto odio, el del “yoismo”,  me refiero a esas personas que siempre empiezan sus frases por “yo…” y a las pocas palabras viene un logro alcanzado, según él, que casi nunca es cierto, ustedes saben de sobra de que estoy hablando, pues algunos presumían de su victoria en anteriores votaciones, imaginan “yo alcance los tropecientosmil votos”, y el paciente sufridor electo que lo escuchaba, paciente sufría en silencio otra bobería más, una de tantas.

Y entre bobos y boberías se resuelven las dudas, siempre apoyadas por la mal apreciada democracia, donde votan los que pueden, y unos ganan y pierden otros, cuando la realidad debería de ser que todos ganasen, muchos no saben perder y sus caras lo delatan, el no poder hacer realidad lo planeado durante las trasnochadas conversaciones mezcladas con alcohol barato y amigos de barra, es lo que tiene, que a pesar de salir ganando, la resaca no te deje ver que quizás sea lo mejor para todos, incluso para ti.

La realidad es que has sacado más votos que el “yoista”, lo que ya demuestra que tus apoyos son mayores, y que a pesar del extraño recuento bajo la “normativa”, normativa que me atrevo asegurar que no existe, has obtenido una clara victoria, podíamos decir considerable, a pesar de haber soportado la carga inadecuada y sin vergüenza de algunos. Bueno, el final de la historia es que han votado los que podían, que han ganado los de la mayoría, y que como consecuencia de eso hay quien todavía está dando botes.

Y tú, hermano de la trabajadera, curtido donde las prisas no valen, ahora a lo tuyo, pasos cortos siempre al frente, sin pausa, sin prisa, sobre los pies, sin necesidad de cambios ni brusquedades, todo lo que se haga que sea efectivo, recuerda que solo somos la herramientas en las manos de Dios, recuerda el lema casi olvidado: “non nobis, Domine, non nobis. Sed Nomini Tuo Da Gloriam (no a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre sea dada la gloria), solo me resta desearte buena suerte en tu nueva andadura y si notas que las fuerzas te abandonan no dudes en pedir ayuda a tus fijadores, y sabes que todo no vale, así en silencio es como se hacen y ganan estas guerras, y recuerda que lo único válido es todo lo que se hace a mayor gloria de Dios, recibe junto a mi felicitación un abrazo de hermano.