Expiración aprueba el proyecto de paso para el misterio

Este domingo, la hermandad de la Expiración ha afrontado un trascendental Cabildo Extraordinario, en el que la asamblea ha debatido y otorgado su consentimiento a tres importantes propuestas realizadas por la junta de Gobierno de la hermandad. La primera de ellas, el traslado del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima del Silencio a la Santa Iglesia Catedral, prevista para los primeros días de febrero, en conmemoración del centenario de la reorganización de la corporación claretiana, la segunda, el traslado, también a la Catedral, de Nuestra Señora del Rosario Coronada en el mes de octubre, con motivo del XXV aniversario de su coronación canónica, y el tercero, la aprobación del proyecto de nuevo paso para el misterio de la cofradía, en cumplimiento de un viejo anhelo de buena parte de los hermanos de la corporación de San Pablo. Ambos traslados tendrían como objetivo la celebración de sendas funciones en la Santa Iglesia Catedral. 

Como suele ser norma habitual en la corporación de San Pablo, todos los asuntos han sido tratados con la máxima discreción, con el lógico objetivo de que sean los hermanos los primeros en ser informados de todos y cada uno de los extremos, si bien resulta inevitable que algunos detalles hayan trascendido. Uno de los puntos que mayor interés ha despertado, en este sentido, era desvelar la identidad del proyecto que ha sido sometido a valoración de la asamblea de hermanos, para sustituir al actual paso después de medio siglo “de servicio”, descartada, por inviable, la opción de acometer mejoras en el actual altar itinerante en el que cada Viernes Santo son entronizados el Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima del Silencio.

El diseño que se ha presentado a valoración por parte de la Junta de Gobierno que preside Pepe Cerezo, ha emanado de la infinita creatividad del prestigioso orfebre cordobés Manuel Valera quien, trabajando mano a mano con su hijo, ha concebido un diseño del que nada había trascendido, por las razones ya puestas de manifiesto, pero que mantiene la línea estilística de la cofradía, marcada inevitablemente por la sobriedad, el clasicismo y la eleganciaausente de cualquier estridencia superflua, como requiere la hermandad claretiana, si bien presenta la novedad de que algunas partes incluyen pinturas, además de la esperada combinación de talla y orfebrería. Un diseño que se ha mostrado a los asistentes en pequeños grupos entre una extrema discreción, cumpliendo el deseo expreso de la Junta de Gobierno de que no se hiciesen fotografías del mismo, y que supone el primer proyecto de este tipo para el artista cordobés que pone al servicio de la corporación de San Pablo toda la capacidad técnica y sus incuestionables conocimientos, que le han servido para convertirse en uno de los artistas de referencia en toda la geografía cofrade, para un proyecto que, tras recibir el esperado y previsible respaldo mayoritario del Cabildo, deberá ser santo y seña de una cofradía, que ya marcó tendencia hace unas décadas con el magnífico paso de palio de la Virgen del Rosario. Tres decisiones afirmativas que ponen en el horizonte un futuro inmediato cargado de ilusiones en el seno de la cofradía del Viernes Santo.