Córdoba, ⭐ Portada

Fray Ricardo de Córdoba tendrá un busto en la Plaza de las Doblas, cuyo jardín adoptará su nombre, y Rafael Muñoz un enclave con su nombre

"Hay Hermandades, como el Amor, el Prendimiento o San Rafael, que nos han pedido la nomenclatura de ciertos espacios públicos que vamos a reconocer"

El Ayuntamiento de Córdoba, en un ejercicio de justicia poética con una de las figuras artísticas esenciales del último siglo de la ciudad de San Rafael, va a encargar un busto en memoria de Fray Ricardo de Córdoba, Ricardo Olmo, que será dispuesto en el enclave que ha previsto que lleve el nombre del genial capuchino, el jardín de la Plaza de las Doblas. Así lo ha confirmado Salvador Fuentes, Tercer Teniente de Alcalde de Córdoba, y que además ostenta el cargo de Delegado de Hacienda, Urbanismo y Ordenación del Territorio, en una interesante entrevista concedida a Gente de Paz.

De este modo, la ciudad salda una deuda pendiente con una figura incontestable que ya ocupa un lugar de privilegio en la memoria colectiva de la ciudad de Córdoba y en el alma de miles de cordobeses que, a través de sus hermandades, sienten a Ricardo como parte fundamental de la Semana Santa de Córdoba. Fray Ricardo falleció el 17 de mayo de 2019 después de debatirse entre la vida y la muerte, al no ser capaz de superar los efectos derivados de la taquicardia ventricular, un trastorno del ritmo cardíaco -arritmia- causado por señales eléctricas anormales en las cavidades inferiores del corazón, que el sábado 4 de mayo y que lo mantuvo en coma -inducido primero y natural más tarde- en la UCI del Hospital Reina Sofía desde entonces. El trágico desenlace fue recibido con una gran desolación en los cuatro puntos cardinales de la geografía cofrade.

Muchos son los sentimientos que despierta el nombre de Ricardo Olmo para sus conocidos, Fray Ricardo de Córdoba para el común de los mortales y Ricardo, a secas para los que aprendimos a quererle como es, como artista integral y como persona, como creador de la innegable evolución patrimonial experimentada por la Semana Santa de Córdoba en el último cuarto del siglo XX, imposible si su figura no hubiese emergido con inusitada fuerza a orillas del Cristo de los Faroles. Sacerdote y fraile Capuchino, nació en Córdoba el 1 de octubre de 1946 en la Puerta del Rincón. Ingresó en la Orden Menor de los Franciscanos en el año 1968 realizando sus estudios eclesiásticos en Antequera. Fue ordenado en Córdoba el 8 de diciembre de 1975 por el obispo José María Cirarda Lachiondo en la iglesia de San Pablo ante al imagen de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos Coronada.

Vestidor, diseñador, poeta… un artista multidisciplinar de cuya mano llegaron a Córdoba imágenes marianas y cristíferas, como el Señor del Silencio y cuya impronta marcó para siempre la idiosincrasia de prácticamente todas las hermandades de la ciudad de San Rafael, de una manera u otra. Su legado, no obstante, no se circunscribe a la ciudad de San Rafael, ya que su influencia se ha dejado notar con fuerza en ciudades como Sevilla o Jerez, lugares donde su figura ha gozado siempre de un enorme respeto. Si tuviésemos que acentuar su incuestionable influencia, podríamos hacerlo rememorando muchas de sus obras que cuajan el patrimonio de buena parte de las hermandades de Córdoba y Andalucía. Pero su memoria trasciende de lo meramente artístico ya que su arrolladora personalidad siempre fue una de sus señas irrenunciables de identidad. Una figura insustituible, querida por muchos y admirada por todos, que ya forma parte de la historia inmortal de Córdoba, de Andalucía y de sus cofradías.

El Ayuntamiento concederá a Rafael Muñoz el lugar que le corresponde

Profundizando en la óptima relación que el actual equipo de gobierno municipal mantiene con las cofradías cordobesas, Salvador Fuentes confirmó que, además de estar prevista la rotulación de un enclave de la ciudad a nombre de Fray Ricardo de Córdoba y de la Familia Sáez, cumpliendo en anhelo de miles de cofrades cordobeses y de su familia, otra figura fundamental para la Córdoba Cofrade, Rafael Muñoz, capataz de capataces, tendrá un enclave a su nombre.

En agosto de 2013, se marchaba a vivir junto al Cielo Rafael Muñoz Serrano, símbolo imperecedero del mundo de la trabajadera en la ciudad de San Rafael y uno de los indiscutibles artífices de la evolución experimentada en la segunda mitad del siglo XX por parte de las cofradías cordobesas. Inolvidable creador, en 1975, de la primera cuadrilla de hermanos costaleros y sin lugar a dudas, una de las personalidades más conocidas y respetadas por los cofrades de Córdoba, se marchó a la edad de 83 años, tras una vida plenamente dedicada a construir su camino de rotunda autenticidad alrededor del más genuino significado de la palabra hermandad, por obra y gracia de un llamador y un costal.

Autodidacta en el desempeño de la labor de capataz, comenzó su andadura de la mano de José Gálvez Galocha, en la Paz. Potenció su formación como la potenciaban los capataces de entonces, viajando a Sevilla, observando detenidamente, y reproduciendo lo que había visto y aprendiendo de sus propios errores, con la humildad y la grandeza necesarias para detectarlos, asumirlos y subsanarlos. Y su trabajo, su incuestionable trabajo, y su buen hacer se fue extendiendo paulatinamente mientras muchas cofradías cordobesas tomaron la iniciativa de contar con sus servicios. Las Penas de Santiago, la Expiración, el Sepulcro, el Caído, el Resucitado… muchas fueron las cofradías -sus cofradías- que recurrieron a Rafael Muñoz para guiar con su magisterio durante décadas, a sus sagrados titulares por las calles cordobesas y cambiar su fisionomía y su idiosincrasia para siempre, a golpes de llamador.

Trabajador, humilde, cofrade, y buena persona que siempre caminó de frente como los pasos que mandó, cualidades todas ellas más que suficientes para que su figura se haga acreedora de un reconocimiento imperecedero de la ciudad a la que tanto entregó pero que añadidas a su condición de auténtico revolucionario para el mundo del costal convierten a la figura de Rafael Muñoz en una de las personalidades esenciales sin cuya existencia sería imposible entender la Semana Santa de Córdoba tal y como hoy la entendemos. Una labor que le valió no sólo el reconocimiento oficial de su hermandad, como hermano de honor, y de la Agrupación de Cofradías de Córdoba, como cofrade ejemplar, sino que, además, le han consolidado como una leyenda en el mundo del costal cordobés, una figura insustituible e irrepetible.

Otros enclaves quedarán ligados a las hermandades cordobesas

Finalmente, el político reconoció que «hay Hermandades, como el Amor, el Prendimiento o San Rafael, que nos han pedido la nomenclatura de ciertos espacios públicos que no implican cambios en el DNI en la calle y que vamos a reconocer. Los que estaban antes no reparaban en eso». En este sentido recordó que «vamos a intentar que sean enclaves que formen parte de su vida, que sean calles nuevas y evitar cambiar para que no haya trastornos administrativos. Antes existía la idea de que debía haber consenso para cambiar una calle. El consenso lo rompió el anterior gobierno y como lo rompió, nosotros vamos a jugar con mayorías y minorías. Por eso ya adelanto que no va a haber ningún problema porque creo que hay una mayoría suficiente acerca de los nombres de los que estamos hablando». 

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