La Hermandad del Museo está viviendo un fin de semana cargado de emoción, memoria y fe, marcado por la celebración del 450 aniversario del Santísimo Cristo de la Expiración, una de las devociones más antiguas, entrañables y queridas de la ciudad de Sevilla. Ya entrada la noche de este sábado, los fieles han seguido acercándose con paso reverente a la capilla, ansiosos por participar en la veneración extraordinaria, un acto que trasciende lo meramente ritual y se convierte en un gesto íntimo, solemne y profundamente espiritual, permitiendo contemplar de cerca la imagen que, desde hace siglos, ha acompañado y conmovido a generaciones enteras de devotos.
Este encuentro no se limita a un mero acto programado; es un momento de comunión entre la historia, la tradición y la fe. Quienes se acercan sienten, de manera casi tangible, la presencia cercana del Señor de la Expiración, cuya expresión de misericordia, entrega y sufrimiento continúa siendo un faro de consuelo y esperanza para todos aquellos que buscan refugio en su mirada. Y, aunque la venerada imagen de Nuestra Señora de las Aguas no se encuentre formando parte de la veneración, muchos devotos destacan que su presencia silenciosa y maternal se percibe de manera palpable, acompañando espiritualmente cada instante de este acto extraordinario, tal como lo ha hecho a lo largo de los siglos, sosteniendo la fe y la devoción de la hermandad en todos los momentos cruciales de su historia.
Para dejar un testimonio gráfico de este acontecimiento irrepetible, nuestro compañero Benito Álvarez ha acudido al lugar, captando con sensibilidad y respeto la emoción en los rostros de los fieles y la solemnidad que envuelve al Cristo de la Expiración durante este aniversario tan significativo. Cada imagen es, en sí misma, un relato visual que refleja la intensidad de la devoción y la belleza serena del ritual, transformando lo efímero en memoria duradera.
Los horarios de veneración continúan mañana domingo, de 12:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00, ofreciendo a todos los que lo deseen la oportunidad de sumergirse en este momento único, de mirar de frente cuatro siglos y medio de historia viva, de fe y de tradición. Se trata de una ocasión excepcional para conectar con la memoria de quienes, generación tras generación, han mantenido viva la llama de la devoción en torno al Santísimo Cristo de la Expiración y a la Hermandad del Museo, reviviendo así la herencia espiritual que sigue forjando la identidad y la historia de nuestra ciudad.















