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En mi Huerto de los olivos, Opinión

Había una vez un reloj

Dicen los sabios del lugar que el tiempo nos pone a cada uno en nuestro sitio. No es menos cierto que muchas veces queremos que el tiempo coloque a cada uno en su sitio, pero eso sólo es posible por el caprichoso tiempo, que hasta que no llegue su hora, no lo pondrá.

Estoy cansado de ver y escuchar a esos que piden justicia banalmente como si ellos, no se dieran por aludidos, cuando deberían de taparse sus vergüenzas, que las hay y ya corren por los pasillos. Y no hay mejor venganza, que dejarlos que hablen por doquier y así ellos mismos se alimentan de sus propias mentiras y vanidades. Para cuando les llegue su hora sean desmitificados, sean descubiertas sus vergüenzas, sus falsedades y su miseria humana.

Mientras tanto, los demás dejaremos ver como pasa el tiempo, caprichoso, pero él es así. A cada cual les llegara su reloj, con él su hora, con él su minuto y con él su segundo. Y lo mejor de todo, que de este reloj no nos salvamos ninguno. Que quieres seguir despotricando de unos y otros, pues hazlo si eres feliz en tu mierda humana. Lo que no sabes es que ya hueles a distancia y cada vez te escucharan menos y te harán menos caso. Lo que reconozco me da pena y coraje, que sean los que siempre enmascaran las verdades, pero tranquilos que al final se destapa la verdad.

Estoy muy fastidiado con las maneras y formas de unos y otros, y me refiero a todos los ámbitos de nuestras vidas, pero es verdad lo que dice ese refrán “por el interés te quiero Andrés”, y así nos va. Vendemos nuestra honorabilidad por estar junto al que manda, pero es que eso mismo que hicieron ahora lo harán con el próximo que venga y ahí es cuando nos daremos cuenta de la capa que cubría a más de uno y de dos y de…

Bueno por esta semana les dejo, estoy jodido por ver lo que veo. Me quedo con el legado de un centurión macareno, que nos dejo hace unos días atrás, porque al leer las palabras que se escriben de él, se ve como era ésta persona. En el recuerdo se quedarán sus infinitos redobles de esa forma tan personal y característica. Cuántos tuvimos esas cintas de música de marchas de la Centuria Romana de la Macarena escuchando su particular manera y componer marchas procesionales.

Sean felices y extrapólenlo si sus conciencias se lo permiten, pasen un feliz verano. Me despido hoy festividad de Santo Domingo de Guzmán.

Pd.- Vamos a ver para cuando la calle para la saga de capataces de la familia Sáez.

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