Suspira el querubín, menos críptico que de costumbre, para que todo el mundo se entere, mirando con inquietud el firmamento porque las dudas no se difuminan, la incertidumbre se mantiene y los inventos proliferan por doquier. Suspira porque sabe que si es que no, todos acatarán, pero si es que sí y las dudas no desaparecen por completo, habrá quien no quiera tirarse a la piscina porque no todos están dispuestos a nadar.
Suspira divertido el ángel, por quienes se empeñan en tropezar hasta tres veces con la misma piedra y no cambian de carril hasta que reciben un destello de advertencia. Suspira porque para contar hay que preguntar, y preguntar a quien sabe, y no dejarse llevar por dimes y diretes… y porque estamos a tiempo de trasladar al domingo jarana… o tal vez al fin nos hayamos enterado.
Suspira avergonzado el serafín por los videos que se graban con nocturnidad y alevosía buscando, como siempre, cebarse en el más débil del lugar, como matones de taberna. Suspira indignado pero sabe que a medio plazo, muchos deberán tragarse su continuo menosprecio que no es más que clasismo barato y complejo de nuevo rico, prepotente y miserable.





