El joven imaginero roteño acaba de entregar una copia del Santísimo Cristo de la Salud, una obra del escultor turolense José Micael Alfaro del año 1633 que ostenta el patronazgo de la Ciudad de Málaga, realizada para colección particular dicha ciudad. La copia de Jonathan Alonso, modelada en barro cocido y policromado al óleo, mide 40 cm, y posee cabellera modelada siguiendo la estética de la peluca de tirabuzones tan característica de esta imagen.
Jonathan Alonso Niño (Rota, Cádiz, 1994) llevó a cabo sus estudios de arte en la localidad jerezana de Cádiz, terminándolos en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Realizando su primera Dolorosa de Tamaño natural, Ntra. Señora de los Sentimientos para Haza del Trigo (Granada) y recientemente realizó la imagen de la niña hebrea con rasgos de síndrome de Down para la Hdad. De la Borriquita de Rota. También ha realizado varias imágenes de tamaño pequeño para particulares.
El Santo Cristo, como es conocido en Málaga, cuenta con un grupo de devotos que intenta mantener viva la devoción hacia una imagen crucial para entender la religiosidad popular de siglos pasados. Cada 31 de mayo celebra su festividad y el cabildo municipal acudía para dar gracias por haber librado a la ciudad de la peste que se llevó miles de almas, perpetuando así un voto que hunde sus raíces en 1649.
El hallazgo del Señor atado a la columna, que sucedió en medio de la pandemia, vino a arrojar luz a los malagueños, que vieron en él la imagen ante la que buscar amparo y protección. La tradición narra que fue un niño quien divisó al Señor en una carreta, titular de una corporación hoy extinta y tallado por José Micael y Alfaro en 1633 que, entre otras cosas, realizó parte de las esculturas del coro de nuestra catedral o el cuerpo intermedio de la Fuente de Génova (en la Plaza de la Constitución). Fue cerca de la actual plaza de la Constitución, negándose los animales a avanzar, propiciando que la imagen quedase en aquella zona. A partir de entonces fueron remitiendo los contagios, mejorando los enfermos. Trasladado a las casas del cabildo municipal, los devotos besaron el pie de la imagen, una referencia documentada de las más antiguas que existen sobre el besapiés de una efigie.
Llegado el S. XIX, la imagen alcanzó sus más altas cotas de devoción y difusión en toda la ciudad y fuera de ella. Prueba de ello son la ingente cantidad de grabados, litografías, lienzos, esculturas de barro, etc., que existen, todavía, repartidas por diversos domicilios malagueños. Empero, este siglo fue, en sus inicios, muy convulso para el protagonista de este pequeño escrito, ya que, con la conquista napoleónica, la imagen fue desalojada de su antigua capilla en el Ayuntamiento por orden de los nuevos dirigentes franceses y fue recorriendo numerosas iglesias de manera provisional hasta que, providencialmente, fue establecida de manera definitiva en la antigua Iglesia de San Telmo del colegio jesuita, siendo entronizada en el retablo mayor del templo, presidiéndolo, y renombrada como Iglesia del Santo Cristo de la Salud en su honor. Su hermandad, -una vez la imagen no dependía totalmente de los caballeros regidores por cuanto la imagen fue despojada de su capilla en el Ayuntamiento-, pudo ser establecida en 1850, perdurando en la actualidad con numerosos altibajos.
La ciudad vio en el Santo Cristo -que tomaría la advocación de Salud- la cura para todos sus males. Terremotos, sequías, epidemias… Junto con la Virgen de la Victoria, se trata de la imagen que en mayor número de ocasiones ha salido en procesión por rogativas. La mayoría de ellas acompañada por la patrona pero también por otras notables devociones, como los Santos Mártires, san Ciriaco y santa Paula, o la dolorosa de Servitas.
En estos momentos, un grupo de devotos del Patrón y hermanos de esa Antigua Hermandad (pues recalcamos: no está extinta, sino inactiva, y entre sus filas aún permanecen ciertos hermanos), intentan reorganizar, de forma definitiva, la susodicha corporación religiosa, por cuanto la misma es memoria tangible de la devoción al Santo Cristo de la Salud. Desde hace unos años hacia acá, dicho grupo viene celebrándole cultos a la Sagrada Imagen Patronal, consistentes en el rezo del Santo Vía+Crucis, con el estandarte del Señor, y posterior Solemne Ceremonia de Besacinta a la talla en Cuaresma, además de un Triduo, que culmina con la tradicional Función Votiva del 31 de mayo.



































