Jorge Rey anticipa una Semana Santa de 2024 pasada por agua

Cada año, los “expertos” en el método de las cabañuelas para “predecir” el tiempo se hacen virales aventurándose a lanzar su pronóstico climatológico para la Semana Santa, conocedores de que se cuentan por miles los cofrades que rebuscan donde sea para calmar su ansiedad, sobre todo cuando la inestabilidad se cierne sobre el estado de ánimo de propios y extraños. Como todo el mundo sabe, el “estudio de las cabañuelas”, es esa pseudociencia especialmente proclive a no acertar merced a la experiencia de los últimos años. Basta con recordar que año tras año suelen prever un pronóstico similar para la Semana Santa, lluvias moderadas y generalizadas. Una previsión demasiado difusa como para que nadie pueda tomarla en serio y tan poco concreta que es muy probable que en algo acierte.

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Pese a ello, parece que los cabañuelistas no cejan en su empeño y año tras año vuelven a realizar sus pronósticos que sirven de entretenimiento en medio de la vorágine en la que se convierte en estas fechas la actualidad cofrade, que provocan el enfado generalizado entre aquellos que se las creen cuando no son favorables. Cabe recordar que estos pronósticos son realizados por los cabañuelistas observando el comportamiento meteorológico del mes de agosto y otros aspectos de la naturaleza como el color del cielo, el comportamiento de los animales o el mar, para predecir así -con más o menos acierto-, cómo será el tiempo en los próximos meses. Las cabañuelas se realizan a partir de la observación del conjunto de las condiciones meteorológicas durante los días del mes de agosto, desde que sale el sol hasta que se pone.

Según el tradicional método, desarrollado especialmente en zonas rurales, el primer día del mes haría referencia al tiempo que va a hacer en enero del año siguiente, el día dos de agosto al mes de febrero, y así sucesivamente hasta el día doce que se cerraría el año con diciembre. Además, están las cabañuelas de retorno, que se trata del mismo sistema pero a la inversa. El día trece de agosto haría referencia a lo que podría pasar en el mes de diciembre del próximo año, el catorce al mes de noviembre y así con el resto de días del mes de agosto.

Teniendo en cuenta que la primavera es una estación marcada por la inestabilidad meteorológica, resulta una auténtica quimera realizar pronósticos a más de tres días vista -incluso a veces ni eso-, más aún realizar predicciones con tantos meses de antelación. No obstante, volvemos a insistir como cada año, esto de las cabañuelas sirve como divertimento estival, ya saben: la próxima Semana Santa, en boca de los cabañuelistas, será inestable, como siempre… Si bien alguna vez deberían acertar aplicando la estadística más elemental, esperemos que en esta ocasión tampoco. No se las crean.

Pese a todo, uno de los “expertos” en esta pseudociencia, Jorge Rey, un joven que se hizo famoso tras “acertar” con la previsión de Filomena, ha afirmado que la Semana Santa de 2024 estará sometida a las lluvias, asegurando que se producirán precipitaciones, sobre todo los días grandes: Jueves y Viernes Santo, 28 y 29 de marzo de 2024 respectivamente. En contraposición, el resto de la semana, el clima podría aguantar y permitir que procesionaran las hermandades con normalidad. De este modo, siempre según Rey, la primera parte de la Semana Santa gozará de un clima seco y templado, menos húmedo al menos en una buena parte del país. Sea como fuere, no olviden que si llueve no será porque los cabañuelistas hayan acertado absolutamente nada. Recuerden que el año pasado dijeron lo mismo y la cosa salió como salió. Insistimos, no se crean nada.