Juan Dobado: «Lo ideal para el Cristo de los Desamparados es una jornada seria, donde el Señor ya ha muerto, como el Sábado Santo»

Del Padre Juan Dobado poco puede añadirse que no se conozca. Doctor en Historia del Arte y licenciado en Teología, es autor de numerosas publicaciones y estudios, tanto de carácter artístico como cofradiero. Desde su llegada a Sevilla, no pocos cambios ha sufrido el Santo Ángel, todos positivamente acogidos tanto por los feligreses como por los cofrades. La salida extraordinaria del Cristo de los Desamparados, la creación del grupo de devotos, el incremento de piezas en el Museo Mariano… En definitiva, uno de los protagonistas de este 2017.

― De Jabalquinto al corazón de Sevilla. ¿Qué devociones jiennenses han acompañado a Juan Dobado a lo largo de todos estos años?

Desde siempre mi Nazareno, Nuestro Padre Jesús, y la devoción a la Virgen de los Dolores, también de mi pueblo, son las que recibí desde pequeño. Entre las advocaciones de Gloria había mucha presencia del Carmen en mi familia y de la Morenita del Cabezo.

«Siempre he considerado la Semana Santa de Córdoba, y así la he recomendado, como la más importante, después de Sevilla»

―Antes de llegar a Sevilla pasó por otras ciudades, como Córdoba. ¿Qué recuerdos guarda Juan Dobado de aquella etapa donde fue el principal impulsor de la coronación canónica de la Emperatriz cordobesa?

Mis años en Córdoba los recuerdo con mucho agrado, es una ciudad preciosa y donde la Semana Santa va cada año ganando en calidad, que cuenta con un patrimonio de imaginería de gran calidad y que ocupa un lugar muy destacado en el mundo cofrade andaluz. Siempre he considerado la Semana Santa de Córdoba, y así la he recomendado, como la más importante, después de Sevilla. Ahora cuando vuelvo me agradan mucho los pasos que va dando y cómo se van ultimando en muchos detalles numerosas corporaciones.

La Coronación Canónica de Nuestra Madre del Carmen de San Cayetano supuso una nueva forma de afrontar este tipo de celebraciones. Sentar a diez mil personas en la Catedral, cuidar la Caridad, puesta a punto del patrimonio o un cortejo con más de cien estandartes fue algo histórico. Cuatro años de duro trabajo donde la respuesta de la ciudad fue espectacular y que se ha convertido en modelo de las coronaciones, como el mismo obispo D. Demetrio recuerda con emoción y recomienda a las siguientes. Fueron unas vivencias únicas. Todo ello hizo que se le empezara a llamar la Emperatriz Cordobesa.

― Desde su llegada al Santo Ángel, usted ha demostrado que la tradición no está reñida con la creatividad. Algunos hablan incluso de que el Santo Ángel se ha renovado en profundidad. ¿Qué parte de culpa tiene el prior del convento?

En absoluto, la tradición no está reñida con la creatividad, casi ningún edificio religioso conserva únicamente lo de su tiempo original, sino que el paso de los siglos lo ha ido dotando de los diferentes estilos artísticos, por ello mismo se tienen que ir incorporando los actuales, con ese mismo respeto que lo hicieron los estilos anteriores. De este modo, el Santo Ángel, al perder parte de su patrimonio durante la francesada y la desamortización, no por ello iba a quedar mutilado, poco a poco se han incorporado obras de los mejores artistas contemporáneos que puedan encajar en el estilo clásico del templo. El prior es en parte culpable, me encanta ver juntos a Montañés, Romero Zafra, Roldán, Lourdes Hernández o Duque Cornejo, así como a Ricardo Suárez, Isabel Sola, Beatriz Barrientos o Díaz Arnido junto a las pinturas barrocas del taller de Zurbarán o Juan del Castillo.

― Quienes hemos visitado el museo mariano del convento del Santo Ángel hemos accedido a auténticas joyas, algunas de ellas de un notable valor artístico. ¿Es el patrimonio conventual el gran desconocido por parte del mundo cofradiero?

Para los que me conocen bien, saben que el patrimonio conventual, una vez descubierto, se puede convertir en fuente de inspiración para el diseño cofrade. Sin salir de San Cayetano, allí encontré casi toda la inspiración para el diseño de conjunto de palio del Carmen. El arte conventual es exquisito, delicado, mimado, no había horas para bordar un paño o decorar de flores de talco una hornacina. Además va dotado de una profunda unción espiritual, aspecto este que no debe faltar en el mundo cofrade, la devoción nacida de la oración.

«La tradición no está reñida con la creatividad»

― Desde septiembre, pueden verse alrededor de 200 reliquias en el museo mariano. ¿Qué otras iniciativas esperan llevar adelante con respecto al museo?

El Museo Mariano es una entidad viva, ya que el patrimonio conventual es muy variado y siempre procuramos que cuando alguien repite en la visita no se encuentre el museo igual que la primera vez. Además llevamos un programa de restauración de obras de arte y de los libros más antiguos, todo poco a poco.

Entre las iniciativas estamos organizando una muestra de imagineros andaluces en torno al Eccehomo, será en la Cuaresma, como hicimos el año pasado con la Dolorosa. La respuesta para esta ocasión es mayor, habrá más imagineros. Gustó mucho la iniciativa anterior y se suman más imagineros.

―El Cristo de los Desamparados, el Cristo de la Agonía y el del Seminario de Granada conformaron este 2017 una muestra que ha superado todas las expectativas. ¿Dónde ha residido el éxito de esta exposición?

Efectivamente, más de 120.000 personas visitaron lo que quisimos se llamase Presencia, todo un éxito donde el mundo cofrade y devocional de Sevilla y de otras muchas partes de Andalucía se hicieron presentes. Tal vez el éxito radica en la simplicidad del proyecto: un espacio sacro, el templo carmelitano, abierto tantas horas al día; tres joyas de la imaginería, en un discurso muy sencillo pero elocuente que permitía además de la admiración estética la contemplación orante. Sentarse delante del Cristo de la Agonía, admirarle y rezarle, es un regalo, un don de Dios. Ver al Crucificado de Montañés bajo dosel, en el altar mayor, nunca visto, imponía una dulzura y permitía observar la naturalidad de su talla.

―Es la imagen del Seminario de Granada la que ha pasado más desapercibida. ¿Somos reacios a valorar la imaginería que no sigue los patrones del Barroco sevillano?

Parece que sí. A mí me impresionaba la belleza clásica y la valentía de su policromía. En la mayoría de los visitantes no llamaba la atención, pasaban rápidamente a las otras dos tallas. Pienso que es necesario redescubrir la escuela barroca granadina, es algo insuperable, posee un encanto y unas notas tan definidas que le dan ese sello tan peculiar en el arte hispano. Si es verdad que los imagineros actuales beben también de ella y es cada vez más estudiada.

― Este pasado verano se expuso a la veneración de los fieles la Virgen del Tránsito. ¿Se prevé que en el próximo año pueda llevarse a cabo un besamanos como sucede con las otras imágenes marianas que se exponen durante estos días?

De momento, no lo hemos pensado, ya que es una imagen de tamaño menor del natural y muy delicada. Seguiremos preparándola para los años siguientes ante la repercusión que ha tenido entre los fieles y visitantes de la ciudad. Es una verdadera joya de arte conventual.

― Más de cien hermanos en los dos primeros días en el grupo de devotos del Santo Ángel. ¿Teme que este nuevo proyecto quede en un intento más como lo fue el de que se llevó a cabo en 1994?

Comienza con una diferencia muy clara, el primer paso lo ha dado la comunidad de Carmelitas Descalzos. Ante la repercusión de todos los actos celebrados este año de su cuarto centenario y ante la petición de los fieles habituales y cercanos que vienen cada día a la iglesia, los frailes hemos meditado con detenimiento dar este paso. No se trata de algo sugerido desde fuera por personas con ganas de sacar un paso, sino que el grupo de devotos nace con la intención de comenzar potenciando su devoción, atraídos por ser las Imágenes que siempre han estado en casa.

«Las hermandades llegan a una parte de la población donde no lo hacen los sacerdotes»

― Imaginemos que el Cristo de los Desamparados pudiera realizar estación de penitencia a la catedral dentro de unos años. ¿Qué jornada preferiría Juan Dobado que incluyese en su nómina a la hermandad?

Como hemos repetido a los medios, dentro de lo que es este sueño común para toda Sevilla, lo ideal es una jornada seria, donde el Señor ya ha muerto, como puede ser por ejemplo el Sábado Santo. Aspecto en el que coinciden prácticamente los cofrades y devotos sevillanos.

―En contraposición con imágenes de otras ciudades españolas, Sevilla es muy reticente a dejar imágenes procesionales para exposiciones, por lo que podríamos intuir que, de continuar con este proyecto, el Cristo de los Desamparados viajaría lo menos posible al exterior…

Podría participar con las mismas características de cómo se ha mostrado en Presencia, dentro de un templo, en unas condiciones de contemplación y oración adecuadas y que a la vez forme parte de un discurso que eleve el alma del fiel y del visitante y le haga preguntarse por Dios que nos ha amado hasta entregarnos a su propio Hijo.

― La dolorosa de este grupo de devotos del Santo Ángel es la Virgen de la Salud, de Astorga. Además del besamanos de la Inmaculada, ¿qué otros actos se llevarán a cabo con relación a esta imagen?

Queremos hacerlo todo desde una asamblea donde participen todos los devotos, que ellos decidan en qué momento se pueden celebrar unos cultos a la titular en una época no muy saturada.

― Desde su perspectiva, ¿hay espacio para más hermandades en la nómina de Semana Santa?

Verdaderamente se ve muy complicado, pero en los barrios de las grandes ciudades las nuevas corporaciones se convierten en muy necesarias y son imprescindibles para trazar un plan de pastoral eficaz, son medios de evangelización muy valiosos. Las hermandades llegan a una parte de la población donde no lo hacen los sacerdotes. Las zonas históricas están más saturadas y es más difícil, nuestro proyecto del Cristo de los Desamparados reúne una serie de condiciones únicas, ya que no nace reuniendo imágenes olvidadas en varios templos, sino con dos que ya reciben a sus devotos desde siglos en el mismo lugar y como ofrecimiento a Sevilla de una joya de Montañés para elevar aún más la calidad de su Semana Santa, además de hacerlo en un templo cuya feligresía es toda la ciudad.

«Las disputas cofrades no benefician nada y pueden ser un anti testimonio»

― ¿Ve exceso de secularización en la Semana Santa?

Me preocupa que, al transcurrir el paso de una Imagen, lo que piensa esa masa de gente que lo contempla, que no se pierda lo esencial, que es un acto de fe y piedad, que gracias al arte y a la belleza de la música nos ayuda aún más a confirmar nuestro amor a Dios y a su Madre Santísima. Pero yo lo sigo repitiendo, gracias a la Semana Santa y a la piedad popular serán más los que se acerquen a Dios que los que se alejen, y si se alejan es por egoísmos y debilidades humanas. Las disputas cofrades no benefician nada y pueden ser un anti testimonio.

― ¿Cuál es el mal que más acecha a los creyentes en estos tiempos?

No dejarse llevar por el mundo, ahora cuesta mucho decir que somos creyentes, se necesitan cristianos valientes que hablen de su fe sin miedos. Este momento de decaimiento de los valores recuerda el de otros momentos de la historia, y se podrá salir gracias a la fe y al testimonio de las comunidades cristianas.

En esto pueden mucho las hermandades, que dan público testimonio de su fe en Dios. Que el cofrade sepa mucho de patrimonio me parece genial, pero que sepa también las verdades de su fe y las defienda con el mismo ardor con los que defiende que su titular y su hermandad son los mejores. Para los niños y jóvenes la Semana Santa es un canal perfecto para acercarse a Dios. Nunca dejaré de defender y apostar por la piedad popular.