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Córdoba, Costal

Juan Rodríguez Aguilar: «Todo estaba preparado (…) no quiero ni debo pasar página para que tengáis constancia de primera mano de lo ocurrido y vivido por mi equipo y por mí»

El pasado Lunes de Pentecostés, dos impactantes noticias removieron los cimientos de la Hermandad de la Estrella, la destitución fulminante de sus dos capataces, Juan Rodríguez Aguilar y Rafael Giraldo. El primero de ellos, se ha dirigido a sus costaleros en una contundente carta en la que se despide de ellos “tras 24 años, habiendo sido el capataz de Ntro. Padre Jesús de la Redención y de nuestra cuadrilla”. En la misiva, Juan Rodríguez recuerda que “Han sido muchos años de dedicación y entrega a nuestra hermandad desde que llegó al barrio”.

“Me gustaría despedirme personalmente de vosotros –explica-, pero por la época estival en la que nos encontramos y la falta de tiempo por problemas personales que muchos de vosotros conocéis, lo dejaremos para el mes de septiembre si Dios quiere, en el cual recibiréis noticias”. El capataz pone de manifiesto que “Si se le pudiera poner un título a lo ocurrido posiblemente seria “TODO ESTABA PREPARADO”. Tras las llamadas de muchos de vosotros sintiéndoos engañados, no quiero ni debo pasar página para que tengáis constancia de primera mano de lo ocurrido y vivido por mi equipo y por mí”.

“Todo comenzó –prosigue- el pasado año tras mi mandato de hermano mayor, aunque durante el mismo ya algunos intentaron crear malestar en la cuadrilla alegando mi falta de dedicación a ella. Algo infundado ya que siempre pensé que mi cuadrilla estaría a la altura de las circunstancias, entendiendo la responsabilidad que tenía por el cargo que ocupaba y que precisamente los más allegados a mí, iban a ser los que sustentaran esta gran cuadrilla. Esto no fue así, empezaron a intentar crear malestar y minar esos cimientos que con tanto esfuerzo, dedicación y entrega entre todos hemos forjado. Ya antes de las elecciones hubo miembros de la junta actual, que se aprovecharon de mi nombre para pediros el voto, según muchos de vosotros me habéis manifestado, corriendo el falso rumor que la otra candidatura quería prescindir de mi como capataz. Al mismo tiempo, parece ser que estos mismos buscaban mi cese”.

Aguilar expone que “Tras comunicárseme el apoyo falso de toda la junta de Gobierno a mi persona como capataz de nuestro Redentor, me dieron una serie de normas por escrito, el incumplimiento de alguna de ellas sería motivo de sanción según se especifica en ellas. Normas -que pueden consultar en ESTE ENLACE– que la gran mayoría de miembros de la junta no eran conocedores de las mismas, y que algunas, sin considerarlas como tal, han sido siempre nuestra implicación y formas de trabajar. No creyendo que haya incumplido ninguna de ellas, me comunicó el hermano mayor el cese en mi cargo, basándose por lo que me expone en falsedades infundadas por miembros de la cuadrilla/junta, sin darme la más mínima oportunidad de defensa. Las normas se han cumplido, aunque algunos alimentados por la obsesión de cesarme no lo hayan querido ver y han seguido con la tarea que tenían pensada desde el primer momento, que no era otra que cesarme como capataz”.

“Tras una cuaresma de zancadillas y malas caras por parte de algunos, falsos besos y abrazos por parte de otros, teniendo su culminación el pasado Lunes Santo, en el que se aprovecharon de su posición en la junta con mentiras para intentar desestabilizar el andar e impronta de nuestro paso. Pasada la Semana Santa, por lo que se me ha hecho saber, empezaron a buscar entre los miembros de la cuadrilla personas para poder sustituirme y contactaron con varios miembros de la misma para ofrecerles el martillo que tantos aspirantes tiene”, explica.

El ex hermano mayor de la corporación continúa diciendo que “La verdad no tiene nada más que un camino, por eso os puedo decir que voy con la cabeza alta y con la conciencia tranquila por mi trabajo dedicación y entrega a esta cuadrilla, por la que todos los que han pasado por ella nos tenemos que sentir satisfechos y orgullosos de lo conseguido, una de las mejores cuadrillas de Córdoba, para mí la mejor. Os puedo asegurar que estoy bien por el devenir de los hechos, pero nunca por mi parte os he querido hacer partícipes de este problema, siempre por el bien de nuestra cuadrilla y de la hermandad”.

“Tras lo sucedido, – prosigue- me veo en la obligación y así se lo hice saber al hermano mayor, de comunicároslo y demostraros siempre el respeto que os tengo y os seguiré teniendo a la gran mayoría de vosotros. En las instituciones y mucho menos en la nuestra, no deberían de pasar estas cosas, no se deben mezclar problemas personales con institucionales porque siempre nos llevaran al fracaso, pero así sucede. Somos fiel reflejo de la sociedad trepa que vivimos, todo vale por conseguir nuestros propósitos, así que hay que tomarlo como una cosa normal sin más, el tiempo pone a cada cual en su sitio y dejémonos de besos y abrazos falsos que es lo que nos diferencia del resto. Todas las etapas tienen su final, pero siempre es bueno que se sepa lo ocurrido, eso es realmente lo que nos une después de tantos años, y como siempre digo “una batalla no gana una guerra, lo difícil es mantener el territorio ocupado”.

El capataz deja claro que “que por mi forma de ser, y ya me conocéis, he preferido que me echen antes que dimitir para que de una vez por todas se destapara lo que desde primera hora pretendían algunos, el tiempo lo dirá. que no es más que conseguir el martillo. Deciros como ya sabéis, estoy a vuestra entera disposición para lo que necesitéis y cualquier consulta que tengáis. Os quiero agradecer desde lo más profundo de mi corazón, los buenos momentos que me habéis hecho vivir durante estos 24 años y la gran amistad que me llevo de la gran mayoría de vosotros, eso es lo realmente importante. Así como, llevarme la satisfacción y alegría de enterarme de que gente estaba rodeado, a todo hay que sacarle el lado positivo”.

La carta concluye afirmando “No quiero extenderme más solo desearos lo mejor para vosotros y vuestros seres queridos y que el Redentor y Ntra. Estrella os protejan, bendigan e iluminen siempre. Un entrañable, afectuoso y cariñoso abrazo en Cristo nuestro Redentor para la gran mayoría de vosotros. Ntro. Padre Jesús de la Redención nos cruzó en el camino y espero seguir compartiendo con vosotros buenos momentos de la vida, siempre seréis mis obedientes, buenos y honrados costaleros. Agradeceros mi equipo y yo el apoyo, la entrega, dedicación, esfuerzo y trabajo que durante tantos años habéis realizado”.

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