La Asociación de vecinos Torre Malmuerta también rechaza, con excusas ridículas, que la Quinta Angustia tenga una calle en Córdoba

La asociación de vecinos Torre de la Malmuerta, presidida por Jesús Padilla González, candidato en 1987 por el Partido Socialista al ayuntamiento de Córdoba, como número 9 en la lista encabezada por José Miguel Salinas Moya, se ha sumado al incomprensible intento perpetrado por el Consejo de distrito Centro, presidido, a su vez, por Juan José Giner Martínez, exsindicalista de CC.OO., elegido concejal por el Partido Comunista (PCE) en 1983 -número 9 en la lista encabezada por Julio Anguita- y firmante en 2023 de un manifiesto de apoyo a Hacemos Córdoba (la marca blanca de Podemos en la ciudad de San Rafael), de impedir como sea que la Virgen de La Quinta Angustia disponga de un enclave a su nombre en la ciudad de Córdoba, en concreto el intercambiador de Aucorsa que existe en la Plaza de Colón. Cabe recordar que está asociación ya se opuso en 2020, sin éxito, a que la plaza inscrita en los Llanos del Pretorio se redenominase Plaza de España.

A imagen y semejanza de la acción realizada por el Consejo de distrito Centro, la asociación ha enviado una carta dirigida al presidente de la Gerencia de Urbanismo, Miguel Ángel Torrico, plagadas de absurdas excusas para intentar justificar su rechazo. En su misiva la Asociación asume todas las excusas formuladas por el Consejo de distrito Centro subrayando que «querer redenominarlo con el nombre de una hermandad o cofradía sin arraigo alguno en todo el territorio donde actúa esta asociación nos parece, como mínimo, ilógico; además de que la citada hermandad o cofradía, según tenemos entendido, ni siquiera es miembro de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba». Todo ello sin explicar qué tiene que ver no pertenecer a la Agrupación de Cofradías con solicitar una calle a nombre de una imagen devocional. Probablemente porque el argumento es una memez de proporciones bíblicas y, por ende, imposible de racionalizar. Al igual que el Consejo de distrito Centro, esta Asociación de vecinos, que cabe recordarles más que eso: una asociación de vecinos, olvida que la Hermandad tiene su sede canónica en la iglesia de la Merced, situada justo enfrente del intercambiador.

En lo que muchos podrían interpretar como un perfecto ejemplo de lo que significa la expresión latina «excusatio non petita accusatio manifesta», la Asociación asegura que es «respetuosa con todas las creencias religiosas y no pretende crear o fomentar polémica alguna». Y para presuntamente demostrarlo afirma «desde hace más de 40 años celebran la Fiesta de la Merced con varios actos y actividades que se inician con la celebración de la misa en la Iglesia de la Merced y a la que en los últimos años se ha incorporado la hermandad de la Quinta Angustia con quienes compartieron el acto religioso». Es como si el presidente de cualquier país comunista afirmase que respeta a los católicos por el mero hecho de haberse reunido con el Papa Francisco.

De este modo, esta asociación presidida por un socialista, se suma al intento promovido por el Consejo de distrito Centro, presidido por un comunista, para impedir que una virgen tenga una calle en Córdoba, lo que demuestra que la sociedad española continúa acercándose a pasos agigantados a épocas pretéritas, de persecución y odio fraternal. Entre tanto, se echa de menos que las hermandades cordobesas salgan en defensa de una de las suyas, esté o no agrupada, toda vez que sería deseable que, de una vez por todas, los cofrades entendieran que «cuando atacan a una, nos atacan a todos» y que solo la unión hace la fuerza, para defender los derechos de hermandades y cofrades e impedir que sean humillados y pisoteados.