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La Ausencia de lo Sagrado

Somos muchos, los que, poseemos algo de sensibilidad por lo sagrado. Así que, cuando se perpetra un ataque, en toda regla, contra lo sagrado, nos rasgamos las vestiduras, nos tiramos de los pelos o nos echamos las manos a la cabeza, preguntándonos: ¿Cómo es posible que se den estos acontecimientos? y, ¿qué medidas se pueden tomar? Aunque, seguidamente, el sentimiento de impotencia nos inunda.

Los saboteadores, que ejecutan dichas acciones, en contra de lo sagrado, en grandes líneas generales, podríamos dividirlos en dos clases: Una primera, aquellos “indeseables”, perdonadme por el calificativo, pero no encuentro otro mejor adjetivo, llevan a cabo, ejecutan y efectúan, estos ataques hacia lo sagrado, a sabiendas y conociendo a la perfección, que están acometiendo una blasfemia, un sacrilegio o una profanación. La otra segunda clase, “ignorantes”, no de letras, de cultura o ciencia, no obstante, si acerca del sentido de lo sagrado, y cuando lo agreden “Padre, perdónalos porque no saben lo que hace” (Lucas 23,34).

Dejando, a un lado, a estos individuos, en nuestro contexto actual social, se puede percibir, como nos encontramos en una sociedad totalmente desacralizada. En pocas palabras, y para que, usted, lo entienda: todo está permitido y todo es lícito, con pocas o vacio de barreras. Todo es cuestionable; las reglas o leyes, pueden variar, si un grupo de personas se ponen de acuerdo; no existe ninguna autoridad a la que someterse; carencia o nula, ética y moral; los límites, tan solo y exclusivamente, se encuentran, dependiendo de cada persona; no existe ningún tipo de verdad suprema; tan siquiera, unas bases en las que apoyarnos los unos, con los otros, y así poder dialogar.

De esta forma, se entiende, como nuestra sociedad es poco religiosa. “Una religión, puede existir realmente sin una concepción precisa de la divinidad, pero no existe ninguna religión real, sin la distinción entre lo sagrado y lo profano” (N.Söderblom). En cambio, es curioso, pero en absoluto extraño, como han proliferado las pseudoreligiones (los horóscopos, las supersticiones, los estilos de vida,…) porque la religión es una necesidad básica del Ser Humano (Homo Religiosus).

Debemos de pararnos, para distinguir, entre lo sagrado y lo religioso. Lo religioso, se entiende como una respuesta peculiar, del Ser Humano, de aceptar la existencia de algo superior, interrelacionando con lo sagrado. Retomando, de nuevo, lo sagrado, se puede definir, como la cosa o ser separada de lo común, de lo ordinario, en definitiva de lo profano, y poseyendo el ente, un nivel superior.

Después, de lo descripto, se vislumbra, a la perfección que ante la ausencia de lo sagrado, trae consigo la no existencia de la religión. Asimismo, ante la ausencia de lo sagrado, desaparece por completo dos aspectos esenciales: lo positivo o el bien (la gracia) y otro, lo negativo o el mal (el pecado). Por consiguiente, la ausencia de conciencia de pecado, de salvación y de redención del Ser Humano, en nuestros días, es totalmente explicable.

Los católicos, contra las ofensas que recibimos constantemente, hacia todo lo que es sagrado, ya provenga los ataques de los “indeseables”, de los “ignorantes” o de nuestra propia sociedad desacralizada, lo mejor que podemos hacer, consiste en: elevar, enaltecer y alabar, todo lo sagrado que contiene nuestra Santa Religión.

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